Veo el mundo entre volutas

IconMi reflexión sobre el mundo a diario (o casi). Menos para el público y más para mí mismo.

Shoah

Por fin he acabado de ver el documental Shoah, sobre el holocausto judío. Hace poco me dejaron una copia y, lo mío me ha costado pero finalmente, me lo he podido ver por completo. Dicho así, sonaría que la película es insoportable, sea por la duración, que, todo hay que decirlo son unas respetables 9 horas y media (con lo cual difícil es poder verlo en una "sentada") o por las escenas que pueda mostrar sobre aquel horror. Respecto a lo primero, he de decir que he tardado varias semanas en verlo, simplemente porque una película de esa duración no tienes más remedio que vela "por entregas". En cuanto a lo segundo diré que el documental no muestra ninguna escena escabrosa, de hecho, no muestra ninguna escena de documentales históricos sino que está montado en forma de entrevistas a los protagonistas de aquellos hechos y visitas a los diferentes lugares de los que se habla.

La película fue dirigida por Claude Lanzmann, un documentalista "histórico" vinculado a los círculos existencialistas franceses, sobre todo a través de su dirección de la revista Les Temps Modernes, fundada por Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Ya es un poco antigua pues se completó en 1985 tras casi 10 años de trabajos de reconstrucción y de encontrar los testigos adecuados que pudieran ilustrar la historia que se explica. Es antigua pero su mensaje es immemorial, imperecedero, de aquellos que deberían sernos grabados "a fuego", sobre todo en tiempos en que todo es relativo o que casi "vale todo" (sobre todo en la política practicada por algunos). Mensaje que muestra hasta donde llega la "humanidad" o "inhumanidad" de las personas o los límites que nunca debieran traspasarse. Shoah es la palabra hebrea que designa al Holocausto.

El film está dividido en cuatro temas fundamentales: Chelmno, donde se usó gas por primera vez para el exterminio de judíos en camiones o furgonetas; los campos de la muerte de Treblinka y Auschwitz-Birkenau; y el ghetto de Varsovia, con los testimonios de las víctimas, "victimarios" y los testigos.

En Chelmno, se entrevista a los dos únicos judíos supervivientes: Simon Srebnick, que, siendo un chaval, fue forzado por los nazis para cantar canciones y distraerlos, incluso mientras ejecutaban a otros judíos; y Mordechai Podchiebnick. Hay también una entrevista secreta con Franz Schalling, que fue guardián. En todos los casos se relata la minuciosa y gélida crueldad que practicaban los nazis, como si fueran más responsables de una fábrica de coches con montaje en cadena, que no de un lugar donde se eliminaba a personas.

Los testimonios de Auschwitz los proporciona Rudolph Vrba, que escapó del campo antes de acabar la guerra, Filip Muller, que relata su "experiencia" en los hornos crematorios, forzado a quemar los cuerpos de los gaseados, y Richard Glazer. Particularmente dramática es la evocación de Filip Muller, ilustrada su explicación con una visión de estos hornos en su estado actual. Es fácil imaginar lo que debió ser aquello!. También se muestra a varios polacos de la zona, no judíos por supuesto, que relatan como veían cada día pasar los trenes hacia el campo y los veían volver vacíos; lo que les llevaba a imaginar fácilmente el destino de los desdichados.

Respecto a Treblinka, se muestra el testimonio de Abraham Bomba, que sobrevivió como barbero, y una rara entrevista con Franz Suchomel, un oficial de las SS que trababaja en el campo y que sabía perfectamente lo que estaba pasando. Suchomel aparentemente se muestra dispuesto a colaborar con Lanzmann dando algunos detalles de forma anónima; Lanzmann filmó secretamente la entrevista, con la ayuda de una cámara oculta. Es también interesante el testimonio de Henrik Gawkowsky, que condujo uno de los "trenes de la muerte" durante todo el período de funcionamiento del campo (1 año y medio) y que estuvo dispuesto a la colaboración con los nazis a cambio de abundante vodka.

Se habla sobre el ghetto de Varsovia y las inhumanas condiciones del mismo hacia el final del film, con el testimonio de Jan Karski, que trabajó para el gobierno polaco en el exilio, y Franz Grassler, un administrador nazi que trataba con los líderes judíos. El documental concluye con los relatos de algunos supervivientes de la sublevación polaca en Varsovia (reflejada en la película "el Pianista" de Roman Polanski).


¿Qué decir de esta película?. Pues que no por conocida la historia que relata me ha dejado de impresionar. La "frialdad" y la "objetividad" con que está filmada, sin acudir al recurso fácil de la amplia documentación que existe sobre el tema, quizás la haga más sobrecogedora. Decir también que la película recoge "uno" de los holocaustos, si cabe el más importante pues perseguía la destrucción por completo de una raza, una cultura, una religión, etc.. pero omite los otros "holocaustos", el de los pueblos eslavos (soviéticos sobre todo), el de los gitanos, homosexuales, o las medidas eugenésicas promulgadas desde principios de 1939 por el régimen nazi. No lo critico, simplemente lo menciono dado que entiendo perfectamente qué "holocausto" trata de mostrarse (algo que no se oculta ni en el título). Me sorprende también ver los testimonios de los polacos que fueron testigos de los hechos y, décadas después casi lo explican con una "media sonrisa", casi como si lo que ocurrió fuera algo que "se habían trabajado los judíos". Quizás Lanzmann fue un poco sesgado a la hora de escoger sus testigos, no sé, pero dudo que todos los polacos se mostraran tan "pasotas"... Me llama la atención algo que he visto en otros documentales sobre aquél período y es que los nazis no se arrepienten, décadas después, de lo que cometieron, o, en todo caso, intentan quitar importancia a su participación. En cualquier caso, Lanzmann olvida que los nazis alemanes (sólo se muestran estos "victimarios") tuvieron colaboradores locales en todos los países que invadieron. No hay que olvidar que incluso las víctimas que dan su testimonio, fueron colaboradores "obligados" de los nazis (los llamados kapos y los sonderkommandos). De todos, ése es quizás el testimonio más sobrecogedor: escuchar los testimonios de víctimas con la impresión de lo que vieron cometido sobre ellos, sobre sus familias, o lo que se vieron obligados a hacer por sobrevivir...

 
 
 
 

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Berlin Smith dijo...

Además de los otros holocaustos que mencionas, existe el de los republicanos españoles, una historia absolutamente terrible. Además de los libros de Semprún, tienes el estudio de David Wingeate Pike, "Españoles en el holocausto", que presenta la historia de los republicanos en Mauthausen. El retrato documentado de las atrocidades es espeluznante, pero más terrible es la conciencia clara de lo que se hace por parte de los SS. Los republicanos tuvieron la consideración de apátridas, pues Franco los dejó a su suerte comunicando a las autoridades nazis que estos presos carecían de la nacionalidad española.
A nivel anecdótico incluye, entre otras muchas historias increíbles, la del único matrimonio celebrado en los campos: precisamente en Auschwitz entre una española y un austríaco.

6:17 a. m.

Pipero dijo...

Bien dices Berlin, y comparto todo lo que comentas. Aquí en Catalunya hay una gran conciencia por el tema de los deportados a Mathausen. Aquí tiene su sede la "Amical de Mathausen" que, salvo incidentes como el de su ex-presidente, que hará unos meses se descubrió había mentido en su expediente, no desmerece en absoluto la memoria de esos luctuosos hechos y la de los "holocaustos menores" en número pero tan terribles en crueldad como los del pueblo judío.

8:15 a. m.

Pipero dijo...

Hay otro hecho en el que no entraré y es, el uso que el Estado de Israel ha hecho de la condición de "víctima" del pueblo judío en la Shoah, para poder tener una justificación, injustificable dicho sea de paso, de su actuación contra el pueblo palestino. Diré que estoy totalmente en contra de esa actitud, pero esto no quita lo que fue el Holocausto y quitarle importancia sea por los motivos que sean (actitud antisemita, pronazi o en un afán por "defender" de alguna forma los intereses palestinos) creo que constituye el principio de una actitud revisionista que no nos puede llevar a nada bueno: ya se sabe, el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.

4:03 p. m.

藤原 弓美 dijo...

Debo verla...

5:22 p. m.

Pipero dijo...

Vale la pena: es un documental "histórico" sobre La Historia.

5:43 p. m.

derjuan dijo...

Que bien la introduccion que das para ver este documental ya sabemos lo que veremos.
Ahora solo me toca conseguir la película.

3:12 p. m.

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