Veo el mundo entre volutas

IconMi reflexión sobre el mundo a diario (o casi). Menos para el público y más para mí mismo.

Las tres lacras

Comparto plenamente el análisis de Joan J. Queralt en el "artículo del día" del Periódico de hoy. Está en relación a la noticia de hace unos días sobre el asesinato de la indigente de la Plaza Molina en Barcelona.

Me referiré al párrafo central del artículo del Sr. Queralt:

"... LO QUE correspondería preguntarse, cuando desaparezca el aturdimiento derivado de que alguno de los nuestros sea capaz de la maldad publicada, es por qué en nuestra sociedad bienestante y, sobre todo, bienpensante unos mozalbetes son capaces de no reconocerse a sí mismos en la persona de otro, de la víctima aquí, que no es elegida al azar; el objetivo de la fechoría lo es precisamente por ser algo sin interés para nadie, escoria prácticamente.Esta constatación, para mí evidente, no debe llenarnos sólo de pavor. Es más, debemos interrogarnos sobre el por qué. Me parece, no obstante, que el interrogatorio no requiere ni extensión ni duración, pues la evidencia la tenemos ante nuestras narices y se hará patente si dejamos de mirar para otro lado. Con independencia de que algunas causas sean comunes a otras sociedades occidentales, en la española unas lacras se vienen enseñoreando desde hace tiempo. A mi modo de ver tres son las principales.

Por un lado, cuando algo no funciona, llamamos al especialista; eso es práctico para el microondas, pero no para los hijos. Llamamos al especialista porque, superada afortunadamente una época siniestramente autoritaria en todos los ámbitos, no se ha generalizado el recambio del 'porque lo digo yo' por el de 'sé responsable ante ti mismo'. Se ha dado un salto en el vacío y en ese salto no todos los padres, hijos, escuela e instituciones han caído de pie. Si a ello añadimos una combinación de adulación, en algún caso sin límites, a nuestros hijos y a su corrupción, accediendo sin traba a sus incolmables deseos, el cóctel de la inestabilidad personal y social está servido. Sólo nos queda, en este planteamiento, acudir al especialista, al sistema, aún tercero, para que sea él quien asuma nuestra responsabilidad. Ahí va un elemento muy importante de despersonalización.

De esta suerte, el ejemplo más directo, familiar y escolar, de autorresponsabilidad desaparece o no nace; ahí la segunda lacra. El efecto de imitación y el deseo de emular a los referentes más próximos y que mejor pueden influir en el niño y en el joven se reblandece. A ello no es ajena, como tercer factor, la lluvia fina de ciertos modos de vida, antes marginales o inexistentes, y ahora situados en primer plano. Me refiero a la manada de zánganos que pululan especialmente por las televisiones que, sin oficio conocido, viven de sus miserias o de las de otros, que incluso inventan. Recapacitemos: en menos de una semana han fallecido el escritor y académico Julián Marías y el padre de un cantante, conocido por Papuchi. ¿Cuántas horas han dedicado los medios audiovisuales a uno y a otro? La respuesta ofende y da la clave de parte del mecanismo de no integración en la autorresponsabilidad: tanto se habla de ti, tanto vales..."

Sobran los comentarios dado lo explícito del tono del Sr. Queralt.

 
 
 
 

Publicar un comentario 4 volutas:

Isthar dijo...

La verdad es que la única palabra posible después de esta intensa y genial exposición es, ¡Chapeau!.

Este tipo de reflexiones son tan necesarias como inexistentes en la mayoría de las personas. Me pregunto si de verdad nadie está dispuesto a preguntarse por qué pasan estan cosas y cuestionarse el camino hacia el que vamos de cabeza.

3:34 p. m.

Pipero dijo...

Sí, nos lo preguntamos muchas personas pero el problema ya no es tanto preguntarse (a mi modo de entender) sino decidirse a hacer algo al respecto. Ya hace mucho que nos preguntamos muchas cosas pero luego, en quien puede decidir y hacer cosas no se toman las medidas oportunas...

6:29 p. m.

Noesmivida dijo...

-unos mozalbetes son capaces de no reconocerse a sí mismos en la persona de otro,-

sabes?, yo tengo la impresión de justo lo contrario .. que precisamente por reconocerse en otra persona (o en la imagen patética que ELLOS tenían de su víctima)la agredieron hasta destruirla.

de acuerdo en que más que preguntarnos es actuar lo que deberíamos hacer.

10:37 p. m.

Pipero dijo...

Es otra forma de verlo efectivamente: quizás vieron lo que en el fondo son o pudieran llegar a ser y una forma de huir de éso es destruirlo, que no queden restos de éllo...

2:35 a. m.

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