Ciutadans-Partido de la Ciudadanía tiene colgado en la página web un currículo de Albert Rivera. Junto a los datos biográficos básicos, se puede saber que su familia se dedica al "pequeño comercio", que es un aficionado a "las motos, y también a los viajes y al cine en general"; que forma parte del equipo de waterpolo de Granollers, y hasta que vive en pareja con una psicóloga desde hace cuatro años. Sin embargo, cuando toca relatar cómo, en un tiempo récord, un abogado de una caja de ahorros ha llegado a encabezar un partido con tres escaños en el Parlament, el texto se limita a decir: "Rivera ha combinado su interés por las leyes y la vida política con la práctica deportiva, donde ha destacado por sus cualidades".
Este apartado podría estar más desarrollado si se hubiera incluido que durante casi tres años --entre junio del 2003 y el pasado abril-- estuvo afiliado al Partido Popular, un dato que Rivera ha obviado en las decenas de entrevistas hechas hasta la fecha, en las que se le ha preguntado de todas las maneras posibles el camino que ha recorrido hasta llegar a ser elegido presidente de una organización política.
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"'Ciutadans-Partir de la Ciutadania' surgía como el interesante y 'novedoso' intento de abrir el espectro político a una realidad sociológica sustentada en la histórica 'guerra de la lengua' como gran tótem referencial desde unos parámetros supuestamente transideológicos (es cierto que muy 'lerrouxianos' en su propia concepción) y abiertamente anticatalanistas, más allá de la curiosa definición de alguno de sus inspiradores que sitúan el 'movimiento' en las contradictorias aguas del 'centro-izquierda' a caballo entre 'la socialdemocracia y el liberalismo progresista', mientras otros hablan directamente de un no menos paradójico 'anarquismo conservador y posmoderno'. En fin. Extrañas definiciones para una tendencia electoral avalada por algo más del 3% de los votos (fundamentalmente obtenidos en el marco metropolitano de Barcelona) y que apoyada abiertamente por intelectuales, blogs diversos y al menos una conocida cadena de emisoras vinculada a la Iglesia católica y un periódico de tirada estatal especializado en revisionismos históricos y tramas diversas, tendrá que demostrar ahora su supuesta 'independencia' más allá de los rumores fuertemente extendidos de contar con el apoyo abierto y no sólo testimonial de la conocida fundación FAES auspiciada entre otros por el siniestro José María Aznar. "
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A mi juicio, correcto análisis de la sorpresa de estas elecciones (el resto de noticias no son sorpresa). ¿Inspiración lerrouxiana?, efectivamente, si lo pensamos bien y revisamos un poco la historia del primer tercio del siglo XX. Aún así en la incongruencia del mensaje político, plagado de contradicciones, como bien menciona el analista, sólo cabe decir que en este caso, lo que menos importa es la política y lo que más importa es "ir contra..." lo que sea. En este caso, el nacionalismo, catalán por supuesto, que es el que parece que "persigue a todo el mundo" (me gustaría saber dónde y a quien), porque aquí nadie dice nada del español, pero claro, ¿sólo nacionalismo o más bien "nacionalismo de izquierdas" como posible fuente de apoyos al PSOE en Madrid?. Cuando se vé el tipo de personajes y entidades que apoyan más o menos explícitamente esta iniciativa, lo que es yo, no puedo hacer otra cosa que hacerme esas preguntas... e inquietarme.






















