Veo el mundo entre volutas

IconMi reflexión sobre el mundo a diario (o casi). Menos para el público y más para mí mismo.

La crisis de los treinta - 1 (Amor idiota)

Aprovechando mi estado resfriado-griposo-estornuderil, me he pasado el día en casa sin moverme apenas. Camita, calor, vahos y gelocatiles a diestro y siniestro. Por la tarde, ya harto de la inmovilidad física pero no nasal ni faríngea, me he decidido a levantarme y echar una ojeada a una peli que saqué ayer del videoclub. La tenía pendiente desde hace meses pero no llegué a tiempo de verla en cines y, por tanto, he tenido que esperar a que saliera "enlatada". A priori, no me interesaba por los actores, pues Santi Millán, el protagonista, no lo había visto nunca en un papel dramático y se me antojaba poco creíble verlo en algo diferente a los papeles que hizo en su momento en "la Cubana" o, más adelante, con Buenafuente o la serie "7 vidas". En cuanto a Cayetana Guillén-Cuervo, pues, francamente, juraría que aparte de verla presentar programas de cine español en la 2, poca cosa suya más he visto. ¿"El abuelo" quizás? Me interesaba más por la temática y por el director, Ventura Pons, director/hacedor de películas notables en los últimos 30 años.

La película presenta a Pere-Lluc Solans (Santi Millán) como un tipo de treinta y tantos típico, de los que aún están (estamos?) por encontrar el sentido de la vida al tiempo que esta pasa. Hay muchos terrenos en los que este tema se nota, el profesional es uno de ellos, el amoroso es otro. Pere-Lluc parece tener solucionado el primero pero quizás no sea el caso del segundo lo que le lleva a una crisis, al inicio de la película, en la que está a punto de trincharse el miembro viril como "plato principal" en una cena con colegas de trabajo. En el transcurso de esa cena se empiezan a presentar otros personajes, treintaañeros como él pero en otros estados vitales diferentes. Está Jordina (Mercè Pons), separada con un hijo, gran amiga de Pere-Lluc y que siempre está con él cuando está enfermo o depresivo. Suya es la decisión para apartarle el tenedor de trinchar la carne justo en el momento oportuno... Por otra parte está Álex (Marc Cartés), antiguo compañero de piso de Pere-Lluc, casado con un hijo y al que pese a ser asiduo "fumata" y catador de "chocolates", poca cosa más de los salvajes 20 años le queda. El pragmatismo ha hecho mella en él. Estos dos personajes, contemporáneos de Pere-Lluc, encarnan un poco a aquéllos que han encontrado "su sentido de la vida". Pere Lluc no es de esa especie, está a la búsqueda de "algo" y no sabe qué. Es, según él mismo se define durante la película: un idiota. La muerte de un amigo en Argentina, amigo que podría ser su sosías, su imagen especular al otro lado del Atlántico constituye un punto de inflexión en el devenir vital de nuestro héroe (?). Después de recibir la noticia de esa muerte, Pere-Lluc sale de copas con la pretensión de quitarse las penas. Borracho y de vuelta a casa, tropieza con la escalera de aluminio con la que una chica (Cayetana Guillén-Cuervo), se dedica a colgar carteles en las farolas de la ciudad. Medio conmocionado del golpe, cuando empieza a recobrarse, se queda fascinado con la imagen que ven sus ojos. Aunque intenta olvidarla, esa fascinación se convertirá en obsesión ... Sólo añadiré el leit-motiv de esta película: "El amor sólo puede entenderlo un idiota".

Película que no me ha defraudado y que hace pensar, reflexionar sobre la crisis de los treinta, algo que probablemente nos afecta a muchos de los internautas (creo que hay estadísticas que dicen que el perfil del internauta está en este rango de edades y es, generalmente, de sexo masculino, como el protagonista de la película) y la dificultad para encontrar nuestro "camino" en la vida. Un poco como el protagonista de la última película de Cédric Klapisch, Las muñecas rusas. que ya pasó otra crisis a los veintitantos, recién salido de la Facultad, en Una casa de locos. Quizás el problema de estas crisis existenciales radica en que son recurrentes, y que caemos en ellas cada X años, un poco cuando nos damos cuentas de que los ideales, los propósitos que nos habíamos forjado en una etapa anterior ni tan siguiera han llegado a mostrarse ante nuestros ojos.

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Publicar un comentario 4 volutas:

藤原 弓美 dijo...

No sé si soy yo, pero no se lee nada, de nada... ¿o será hecho a drede por lo infumable que es la peli que lo ilustra?

11:59 a. m.

Pipero dijo...

JEJE.... no, la culpa es del maldito Blogger que me ha hecho una mala pasada. Eso me pasa por ser perfeccionista y corregir una coma mal puesta. Ahora ya está bien.
Infumable?, no, no está tan mal, he visto peores.

12:19 p. m.

藤原 弓美 dijo...

Ahora sí...
Bueno, lo de infumable es sólo mi opinión, se me hizo pesadísima, Pons me cansa con sus obsesiones, lo siento.
Crisis de los 30, 40, 50... a los 60 empiezan a decaer porque dicen que ya no hay solución :)
Ya no sabemos que "inventar" para sentirnos un poco mal en la sociedad "de bienestar".
El amor, ay el amor...

4:01 p. m.

Pipero dijo...

Quizás mi problema es que la penúltima que ví, de "arte y ensayo", me ha puesto el listón un poco bajo ... JEJE. No sé si est "tal" invento, parece que hablar de crisis existenciales está bastante de moda últimamente.

4:11 p. m.

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