"El cementerio de Sant Gervasi se inauguró en 1853. Está situado en la zona alta de Barcelona y dispone de una vista espectacular de la ciudad.
El recinto está dividido en dos partes por una escalinata que va desde la entrada principal hasta la capilla situada en la zona más alta. A ambos lados se distribuyen bloques de nichos y numerosas tumbas monumentales."
Dicen que:
"La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida."
(André Malraux)
"La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella."
(François Fenelon)
¿Tristeza?, ¿por qué?
"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."
(Antonio Machado)
"La muerte es el menor de todos los males."
(Francis Bacon)
"La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora."
(Molière)
Además
"Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando."
(Rabindranath Tagore)
Porque
"La vida de los muertos está en la memoria de los vivos."
(Cicerón)
Aunque, viendo como está el tema, ¿Quién nos recordará cuando estemos muertos?...
Como cada año, un pequeño paseo por un cementerio en día de "Todos los Santos" (o en el de difuntos). En esta ocasión, mi reciente viaje a Praga me permitió "viajar en el tiempo" para poder contemplar el imponente, romántico, melancólico, fúnebre (cómo no), cementerio del antiguo guetto judío de Praga.
Es aquel cementerio que al no poder crecer más, pues los propietarios cristianos de terrenos colindantes, no estaban dispuestos a vendérselos a sus vecinos judíos, tuvo que "replegarse sobre sí mismo" (por decirlo de alguna manera) y, para aprovechar al máximo el terreno, durante los 300 años en que estuvo en funcionamiento se amontonaron unas tumbas sobre otras, creando una auténtica montaña con más de 100.000 restos humanos. A esto también contribuye el hecho de que los judíos no pueden mover los restos que entierran del lugar donde fueron enterrados.
Es aquel cementerio en el que reposan algunos judíos ilustres de la Praga judía, como aquel rabino Loew, apodado "el Maharal", una especie de sabio y gurú de los judíos de la época que aparte de sus conocimientos de la Torah, atesoraba profundos conocimientos de la Kabbalah y que, según dice la leyenda, insufló vida al Golem, un monstruo hecho de barro predecesor del monstruo de Frankenstein, dirigido a defender a los judíos del ghetto de los desmanes cristianos. Sobre este tema existe no sólo literatura sino cine, particularmente de la época expresionista alemana.

Es aquel cementerio que Hitler quiso conservar, junto con las sinagogas que lo circundan, como testimonio de un pueblo que nunca debió existir (algo así como un museo de los horrores para las maniqueas y manipuladas mentes germánicas de la época).
Es, finalmente, aquel cementerio que constituye un lugar de culto para los judíos de todo el mundo, los cuales siguen al pie de la letra la tradición de dejar piedras (en vez de flores) en las tumbas de sus seres queridos (o los personajes "distinguidos).
Un cementerio es un lugar donde rezar si se es religioso, un lugar donde ver arte, si tienes interés en el tema, un lugar donde pasear, dado que suelen ser zonas verdes dentro de las ciudades, con una tranquilidad increíble pero también, es un lugar donde hacer memoria, no sólo de los tuyos sino hacer memoria histórica.
Uno de los rincones de la memoria histórica en el Cementerio de Montjuich que más impresiona es el llamado Fossar de la Pedrera, un lugar monumental y de recuerdo colectivo, que contiene los restos de miles de fusilados durante y después de la Guerra Civil.
Aquí y en el Camp de la Bota (actual Fórum), se ejecutó de forma sumarísima a todos aquellos que no quisieron, no pudieron o no supieron huír de la ciudad cuando entraron las tropas franquistas en el lejano enero de 1939. Aquí también están enterrados los restos de Lluís Companys, el último presidente de la Generalitat republicana, fusilado tras su entrega por la Gestapo a Franco. El traslado de los restos del político se realizó en 1985, fecha en que se rehabilitó la zona plantando vegetación, colocando un monumento y un campo de columnas donde se encuentran inscritos los nombres de algunos de los inmolados por la represión fascista.
Información procedente de aquí.
Hace un año por estas fechas, publiqué una pequeña guía histórico-fotográfica del cementerio viejo de Barcelona, el cementerio del barrio del Poble Nou. Ahora cambiaré de entorno y me dirigiré a la montaña de Montjuich, donde está el mayor cementerio de la ciudad con más de 150.000 sepulturas.
Cuando entramos en Barcelona por mar, es la primera visión que recibimos: el perfil y la vegetación abundante del cementerio de Montjuich, inaugurado el 17 de marzo de 1883, y que se construyó en respuesta a la gran expansión demográfica y económica de la ciudad, que el cementerio del Poblenou ya no podía sostener.
La burguesía deseaba poseer sepulturas que estuvieran al nivel de sus casas y aquí las hicieron construir. Los herederos de la primera persona enterrada pagaron veinte pesetas por la sepultura. Hoy en día, hay 152.327 sepulturas, unas ochenta de estas, tanto nichos como panteones, contienen restos de personajes ilustres, como por ejemplo los expresidentes de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys y Francesc Macià.
Información procedente de aquí. Fotos realizadas por Pipero.
¿Don Juan Tenorio?, no, por favor... hemos cambiado a Halloween y a
"La noche de los muertos vivientes" (The night of the living dead, George A. Romero, 1968).
Ficha técnica, aquí.
