Iceland, Eyjafjallajökull - May 1st and 2nd, 2010 from Sean Stiegemeier on Vimeo.
Después de la caminata, con una botas que han soportado bien el calor bajo las mismas pero no tanto la acumulación de barro, toca "pasearse" un ratito por el sector de Hveraröno que forma parte de la misma planície anterior (Nämaskard). Aquí puede verse una gran concentración de actividad telúrica: pozas de barro hirviente, fumarolas, manantiales en ebullición, etc... en una serie de senderos flanqueados por postes y cordones que nos recuerdan que ni se nos ocurra salirnos del camino. El motivo es muy evidente: el suelo no es firme fuera de los senderos, aunque ni siquiera es seguro que con el tiempo, los senderos lo sean. Si nos aventuramos a salir será bajo nuestra cuenta y riesgo, al igual que si por el afán de filmar o fotografiar una poza nos aproximamos demasiado a cualquiera de ellas: si nos salpica agua hirviente nos podemos escaldar, pero si nos salpica barro hirviente... Ejem!!, aquello no hay quien lo apague!! Aparte de ello, y de la densidad y olor de los vapores que emanan de todos lados, el panorama es espectacular.
Acabamos la jornada con un paseo entre las brumas y la llovizna en el cercano cráter de explosión Viti ("Infierno"), un cráter formado con anterioridad a todas las manifestaciones recientes del Krafla. Un cráter de 320 m de diámetro muy suavizado por efecto de la erosión y con un oscuro lago en su interior, al que nadie en su sano juicio aconsejaría acercarse para pegarse un baño (bajada peligrosa, aguas cargadas de metales y posible presencia de algas de inciertos efectos sobre el bañista).

¿Qué mejor manera de empezar una ruta por Islandia, que hacerlo al estilo "turista tradicional", pues eso. Así comenzamos el viaje, "comenzando por el comienzo", esto es, el llamado "Círculo Dorado" que son todas aquellas bellezas naturales de las que se sienten particularmente orgullosos los vikingos... perdón, los islandeses. La zona de unión de las placas tectónicas americana y eurasiática en Þingvellir, los géiseres de Haukadalur y la catarata Gullfoss forman parte de ese "Círculo Dorado", ¡y con justicia!.
Þing
vellir fue declarado Parque Nacional en 1928 debido a su importancia histórica, así como por sus especiales características tectónicas y volcánicas. La deriva continental puede ser observada claramente en este lugar, visible en las fallas que atraviesan la región. La más grande de todas ellas, Almannagjá, forma un cañón de considerables proporciones. Esta es la causa de los habituales terremotos que se perciben en esta zona. El valle es uno de los lugares históricos más importantes de Islandia. En el año 930, el Alþingi, una de las instituciones parlamentarias más antiguas del mundo fue fundada aquí.
No muy lejos de Þingvellir se encuentra el valle de Haukadulur y con él el primer campo de "géyseres" del mundo. Primero, pues su actividad data del 1200, primero también, porque el nombre “géyser” proviene precisamente de la palabra islandesa "Geysir". Aquí, en Haukadulur tenemos varios géyseres de diferentes tamaños y agua caliente por todos los lados, aunque los dos más conocidos son el Geysir (el original) y el Strokkur. El primero puede tardar años en entrar en erupción pero cuando lo hace puede llegar a lanzar el chorro de agua hirviente hasta más de 60 m de altura. El segundo es mucho más pequeño, lanzando su agua hasta unos 25 m, pero lo bueno que tiene es que lanza su agua cada 5 minutos -más o menos- tiempo adecuado para que cualquier turista pueda filmarlo o incluso, con calma, pueda captarlo en una instantánea. Así, en el vídeo se pueden ver varios "lanzamientos" del Strokkur, mientras que el Geysir queda como una piscina de agua hirviendo amenazante pero que no llega a producir ninguna erupción durante el vídeo. Lo anecdótico del tema es que dada la espectacularidad del Geysir, con motivo de festividades señaladas (la independencia, por ejemplo), a los islandeses les daba por arrojar todo tipo de cosas a Geysir, para provocar la erupción y... sí, funcionaba, pero lo hicieron tan a menudo que, paradójicamente, esto ha llevado a que cese cada vez más la actividad del mismo y ...esto no es una leyenda.
PD: Este vídeo no es mío, el resto sí. De momento es el que cuelgo, cuando vuelva de vacaciones, colgaré el que yo filmé... la culpa es de la infame conexión pública a Internet desde "mis segundas vacaciones".
La catarata Gullfoss se encuentra en el amplio cauce del río Hvítá, que fluye hacia el sur y a un kilómetro de la cascada gira bruscamente hacia el este cayendo en tres escalones curvados. En ese momento se cae en dos saltos (11 y 21 m) en una grieta de 32 m de profundidad. Esta grieta mide unos 20 m de anchura y 2.5 km de longitud. El caudal medio en esta catarata es de 140 m³/s en verano y 80 m³/s en invierno. El máximo flujo de agua medido es de 2000 m³/s. Me mojé, como una mala cosa, y fue la primera "mojadina" del viaje, aunque, no sé por qué, pese a todas las inclemencias meteorológicas, no pillé -milagrosamente- ningún resfriado (aunque sí que estuve "tocado" por las malditas alergias).
Acabado el disfrute y los "ohh" y "ahhh" después de las maravillas del "Círculo Dorado" continuamos la ruta. Kjölur es una carretera que discurre por las tierras altas islandesas que en este caso sería el interior, yendo de Sur a Norte. Se tardan aproximadamente 5 horas en atravesarla en coche. Comienza en el sur de Islandia, cerca de Haukadalur y de la catarata de Gullfoss y finaliza al norte, cerca de Blönduós. Atraviesa el interior entre dos glaciares, el Langjökull y el Hofsjökull. Destacar que aunque todo lo anterior es la teoría, el recorrido se hizo interminable, y sólo el dormitar un poco, picotear dulces y cosas saladas, y similares amenizó un poco el "ratico".
Después de cuatro o más horas de conducción en las cuales se consiguió arruinar el motor del autobús 4x4 (primera vez y segundo autobús... el primero fue cambiado a poco de iniciar el viaje), llegamos a Hveravellir (los "campos de aguas calientes"), una interesante área "fría" en la zona norte del campo de lava Kjalhraun. Una parada popular para los turistas en su ruta por la pista del … (!!!) Kjölur, una estación meteorológica (ocupada todo el año) y una piscina de agua caliente "natural". Bajamos del autobús, nos "aligeramos un poco de ropa" (exterior a unos 5ºC) y, "en plan vikingo" y con tiritona incluída acabamos dando con nuestros huesos en "la piscina" en cuestión, en la que como puede verse en el vídeo, había un grupo de escandinavos... "bastante animados". El calor entonó pero salirse y vestirse rápido más aún, y eso sirvió para recobrar energías para llegar a nuestro destino del día: un refugio de montaña (o más bien de desierto), en medio de "Dios sabe dónde".
A no ser que vayas en ferry o de polizón en algún ballenero o bacaladero, lo más usual es entrar en Islandia por el aeropuerto internacional de Keflavik, no muy lejos de Reykjavík. Si vuelas desde Barcelona, como fue mi caso, son 4 horas de vuelo para llegar a un país con una diferencia horaria con España de -2 horas. Poco que decir de Keflavík, de hecho, poco que decir de cualquier ciudad, pueblo o comunidad islandesa dado lo reciente del establecimiento humano en la isla. Simplemente decir que Keflavík vendría a ser como un "Torrejón de Ardoz a la islandesa" dado que contiene una base de la OTAN reconvertida en tal a partir de una base americana de la época de la Segunda Guerra Mundial.
En cuanto has cambiado Euros a coronas islandesas, algo que sólo puedes hacer en estos momentos de crisis en Islandia y no en cualquier banco europeo (se resisten dadas las importantes devaluaciones de los últimos meses), ya puedes coger los bártulos y tirar para Reykjavík, para "la previa" antes de iniciar un tour por la isla.
Una de las conclusiones que he extraído de este viaje es que a Islandia se puede viajar perfectamente por cuenta propia, aunque yo no lo haya hecho. Ahora bien, para viajar a Islandia por cuenta propia hace falta, en este orden:
1) tiempo, para planificar qué lugares visitarás, qué actividades realizarás, cómo te moverás por la isla, etc...
2) un buen equipamiento, también en verano (en invierno, olvídate de ir, a no ser que tengas pensado practicar el esquí nórdico, pues aparte de las condiciones extremas, las pistas – que no carreteras- que cubren el interior de la isla están todas cerradas)...
3) dinero en metálico y/o en tarjetas de crédito, aunque no tanto como cabía esperar hace un año como consecuencia de la crisis...
Aconsejable es recurrir a agencias turísticas y utilizar incluso servicios de guías locales, especialmente si se te ocurre practicar deportes extremos como puedan ser la travesía por glaciares o incluso el trekking por determinados lugares y en cualquier caso informarse de las condiciones meteorológicas previstas. Aconsejable es que si viajas en verano lleves todo tipo de ropa pues esa meteorología es absolutamente cambiante durante todo el día. Olvidarse de comodidades en los alojamientos (imprescindible saco de dormir), salvo en la capital que sí puedes encontrar hoteles, fuera de allá serán, a lo máximo habitaciones comunales en hostels, albergues, granjas o campings. A no ser que lleves tienda de campaña contigo, olvidarse también de que puedes hacer la ruta que te dé la gana y contar que encontrarás un sitio donde dormir: los lugares donde poder hacerlo están reservados -y copados- muchos meses antes.
Previo a llegar a Reykjavík, una bien merecida parada en la Bláa Lónid o "Laguna Azul" sirve para entonarse, bañándose en sus azuladas aguas procedentes de afloramientos naturales de manantiales volcánicos junto con las grandes cantidades de líquido expulsadas por la central geotérmica de Svartsengi o rebozándose en los barros blancos silíceos de sus orillas, a la vez que nos tomamos un refrescante Polar Crush... ¡¡¡ahhh!!!, ¡eso es vida!, ¡¡Sobre todo si pensamos que el día anterior estábamos currando en la oficina!!...
Acabado el baño, la ruta hasta la capital no es excesivamente larga y, si tienes suerte y el viaje lo has hecho en verano, sobre todo en el mes de julio, puedes gozar de un "laaaaargo día" y acabar trasnochando... ¡¡de día!!
No me estuve demasiados días, de hecho sólo lo hice 8 días de principios de agosto. No fueron demasiados, pero sí los suficientes para poder hacerme una idea de lo que es este país, un país que está a caballo -geológico- entre Europa y América, aunque política, histórica y culturalmente es más próximo a Europa, sobre todo a la Europa Escandinava.
Un país rico. Un país rico en recursos naturales, sobre todo en lo que se refiere a los energéticos, dado que tienen excedentes de energía hidroeléctrica y geotérmica por todos los lados. También rico en recursos pesqueros, dado que los mejores caladeros están en este "Atlántico Norte", gracias a la afloración de la corriente del Golfo en un mar que sería más propiamente "ártico". Esa corriente del Golfo, además permite que las temperaturas medias no sean tan frías como cabría esperar dada la latitud, similar a los más fríos países de la península escandinava, aunque precisamente por esas dos influencias: la "del Golfo" y la ártica, hace que la meteorología sea de lo más impredecible.
Un país joven. Sí, un país joven, pese a pertenecer culturalmente a la "vieja Europa". Un país joven gracias al marcado vulcanismo de la isla, que aún mantiene volcanes activos y una notoria actividad manifestada en forma de fumarolas, sulfataras, marcado termalismo, etc... Un país también joven dado que su historia no va más allá de los 1.000 a 1.200 años de antigüedad, justo cuando un grupo de vikingos noruegos situaron su "colonia" en lo que sería la primitiva Rejkiavík, allá por el 870 de nuestra era.
Un país culto, dado que las principales distracciones de los islandeses están en cultivarse, leyendo libros. No creo que haya un país en el mundo tan afán de la lectura como Islandia, algo fácilmente explicable dado que en la larga noche ártica existen pocas opciones de distracción "fuera de casa". Así, la lectura se configura como la principal forma de distracción de este pueblo.
Un país bello, bello en su dureza, continuamente tallada por el vulcanismo, la abundante agua glaciar, la erosión debida a la lluvia y el viento y la presencia de una flora ártica muy peculiar. Un país que en su "dura belleza" los islandeses se han preocupado de mantener sobre todo en los tiempos recientes (existe la leyenda que la casi ausencia de árboles en la isla no es tan debida al vulcanismo sino a la necesidad de combustible y material de construcción por parte de los primeros colonizadores, los cuales, no tenían una concienciación tan importante en mantener los recursos naturales como tenemos hoy en día).
En fin, en una serie de vídeos, y más adelante, fotos, os iré mostrando unas cuantas de las bellezas naturales que he visto en este país. Ahora por ahora, sirve de preámbulo esta visión de las pocas carreteras "civilizadas" de la isla.
Sí, desde aquí, desde un pequeño pueblecito del Maestrazgo donde he pasado siempre que he podido, días o semanas veraniegas, escribo este post. Lo escribo, a la vista de la escena "al natural" que sirve de ilustración. Unos días de descanso. Unos días de recuerdo. Unos días de reflexión.
De descanso porque, ¿quien a estas alturas del año, pueda o no tomar vacaciones, no siente que lo necesita?. Y el símil de la "necesidad de recargar pilas", creo que es más que oportuno. Para tirar hasta final de año, lo que es yo, necesito esta "recarga". No sólo por la necesidad de recuperar energías sino también por la inspiración para nuevas ideas, nuevos bríos, tanto en lo personal como en lo profesional (en el orden que se prefiera), porque ya habíamos llegado a un punto un tanto "viciado" en que ya no surgían nuevas ideas para afrontar los viejos retos que persisten o los que sin duda aparecerán próximamente...
De recuerdo porque... la verdad es que este año ha sido particularmente duro. Tengo 42 años, osease que me voy haciendo mayor, y cuando te vas "haciendo mayor" lo lógico es pensar, "ya no me marearán tanto"... ¡¡PUES NO!!, diría que cada año que pasa, mis mareos y males de cabeza van a más, y este año, pese a la crisis, no han sido tanto "profesionales" como más bien "personales", con sombras pero también con luces (afortunadamente). Sólo me cabe desear que lo que quede de año me sea más leve o incluso, ya me atrevería a desear, con más luces que sombras. En cuanto a lo "profesional" simplemente espero "que se mantenga".
De reflexión, algo muy relacionado con lo anterior, porque a veces toca hacerlo, para no repetir viejos errores... ya habrá nuevos que cometer o, siendo positivos, para afrontar proactivamente el futuro. Este futuro, salvo raras excepciones, nunca "me ha venido al encuentro" sino que he salido yo a por él. Ahora toca de nuevo, pero sin impulsividad, proactiva pero reflexivamente, minimizando las posibilidades de error.
Estas son mis vacaciones... éstas y... 8 días que me he pasado en Islandia, como más o menos anticipaba en el blog. Próximamente haré una narración ilustrada de lo que he visto y vivido en aquellas latitudes.
La reserva ya la tengo, espero confirmar que no hay sorpresas y...
EL DÍA 31 ME VOY A DERRETIR LOS HIELOS!!!
PD: Si me animo, en el 2010, le tocará a la Antártida!
¿Mi próximo destino turístico?

Bonitos y espectaculares paisajes, pero con lluvia, mojadina y sensación de frío pegados al cuerpo, una sensación que te hace casi desear reencontrarte con "los calores de Barcelona". Eso a principios de agosto, no quiero ni pensar lo que sería un mes, dos meses después o incluso en invierno...
Todo esto en las inmediaciones del lago Myvátn, donde pueden verse lugares tan espectaculares como los que siguen...
