Hace días que estalló la revuelta en Túnez, en el momento de escribir esto, los tanques invaden las calles egipcias, hace unos años fueron las revueltas en Tailandia, Turquía,... por no hablar de la represión en China instaurada en la época de Tiannanmen...
¿Qué tienen en común todos estos países, aparte del hecho de que en todos gobiernan o directorios militares, o sátrapas, o partidos únicos supuestamente pro-trabajadores?, ... pues sí, todos ellos son países turísticos o incluso muy turísticos. Hace poco leí que la China llamada a ser primera potencia mundial en una época como la actual, también ha sobrepasado como destino turístico a un país turístico como es España.
Muchas veces nos llenamos la boca hablando de cómo las potencias occidentales colaboran con dictaduras como éstas, vendiendo armas, haciendo negocios ultramillonarios, deseando la llegada de dinero para salvarnos de la crisis. Todo eso es malo, según muchos, y cierto, pero no es menos cierto que también, el común de los ciudadanos o más bien, el "homo viajerus", también está colaborando directamente con el sostenimiento de estos regímenes. A veces nos fijamos mucho en lo que hacen estos países del primer mundo en que estamos incluídos (sí, todavía!), pero no tanto en lo que nosotros mismos practicamos. Viajar a estos "terceros países", a practicar el noble ocio llamado "turismo", no nos ha de hacer olvidar que estamos colaborando con dictaduras. Dejamos nuestras divisas, hacemos "propaganda" de lo que hemos visto, atraemos la atención de terceros, que sin duda disfrutarán de las maravillas de estos países, ... disfrutarán, durante sus días o semanas de vacaciones, se irán y guardarán un buen recuerdo, mientras los ciudadanos del país se quedan "disfrutando" de la realidad de ese país, la cual, en una dictadura, dista mucho de ser idílica.
Las veces que he comentado este hecho con personas que les gusta viajar y en muchas ocasiones son estos sus destinos, lo que he observado como común es que, si son "activistas" antidictaduras/cumbayás diversos, en el fondo, se sientan mal al reconocer cuales son sus destinos turísticos, para paso siguiente, quitarle hierro al asunto y además decir que incluso están ayudando al pueblo (pobrecitos!). A veces incluso pasan sus vacaciones "colaborando con ONGs"... (me pregunto si aparte de las épocas de catástrofes naturales, en que todo el mundo se fija en el país afectado, ¿qué puede hacer NINGUNA ONG en un país con un régimen dictatorial?).
No quiero con este post criticar, válgame Dios!, esta opción de ocio. Cada uno es muy libre de hacer lo que quiera, y más en su tiempo libre, simplemente llamar la atención de que a veces, puede haber una discrepancia importante entre el discurso... y la REALIDAD.
Todos los que hacemos vacaciones –no forzosas, se entiende- deseamos que llegue el momento del último día antes de empezarlas. Quedan horas, luego minutos, luego segundos y… ¡PAM!, ya está. "Adiós", "hasta la vista", "que todo vaya muy bien"… y nos quedamos solos en la perspectiva de descansar, de hacer cosas diferentes, y, entre ellas, en lo personal, aprovechar el tiempo, por ejemplo, haciendo cosas que habitualmente, durante el año, son complicadas de realizar. Muchas veces leemos aquel libro que nos regalaron por Sant Jordi, o empezamos a practicar aquel instrumento musical que decidimos que aprenderíamos (¡que no decaiga!), o practicamos cualquiera otra afición que sabemos –o nos hemos concienciado- que nos gustan, y que las tenemos que practicar en nuestro ocio, sí o sí.. A menos que seamos unos misántropos, aspiramos a comunicarnos con los demás, a explicar cómo va nuestra vida, y estar dispuestos a escuchar cómo va la de los nuestros, a dar o a recibir consejos, etc, etc… También a compartir esas aficiones nuestras. Forma parte de lo que se llama… "convivencia". Fruto de esta "convivencia", de este "comunicarse", de este poder relacionarse con los demás, muchas relaciones se estrechan, se abren nuevas, o se cierran muchas otras (se dice que las vacaciones es la estación ideal para romper parejas). Son "gajes del oficio" y, como se suele decir, "no hay mal que por bien no venga"… pero lo importante es comunicarse y seguir haciéndolo, y cara a cara, no virtualmente, ni telefónicamente, ni epistolarmente. Comunicación, contacto es lo que toca. Personalmente, es de las cosas que cada vez siento más que necesito.
Ya casi se acaban y ni me he enterado. Bueno, para ser justo, sí, me he enterado de lo que es madrugar menos durante unos días. También he cambiado de actividad, o, “he ampliado mi espectro de actividades”. Cuando estudiaba nunca me tocaba preparar exámenes para setiembre (sí, lo confieso, era “empollón”), y ahora, que me afeito y me gano la vida, me toca currar del trabajo incluso en vacaciones. Y es casi un “estudiar para setiembre”, porque, ¿cómo vendrá?, ¿cómo, en lo profesional?, ¿cómo, en lo personal (de ilusión también se vive)?. Hay gente que hace propósitos “para el nuevo año”, empezando en enero. Yo, como muchos otros, hacemos esos propósitos “para el nuevo curso” y ese nuevo curso comienza en setiembre (deformación profesional, ya se sabe). Aún así, he de reconocer –malévolamente- que sin que constituyera un precedente, este año me hice un propósito (sí, a comienzos de enero), y ese propósito… ¡se ha cumplido! Ahora sólo espero que los benévolos… y los que no lo son tanto -“para el próximo curso”- se cumplan con la misma eficiencia.
El volcán que ha permitido limpiar la atmósfera de "pajarracos metálicos" por unos días, aunque fuera a costa de llenarla de cenizas, el volcán que nos recuerda "lo pequeños que somos", "lo grande que es la naturaleza" y chorradas similares... pues resulta que yo también estuve allí -como Calleja-. Fue en mis vacaciones del año pasado y cometí el "imperdonable error" de confundir el nombre de Eyjafjallajökull por el de Mýrdalsjökull cuando relaté mis hazañas del pasado verano... Lo he descubierto de casualidad, viendo unas fotos del lugar, identificadas por alguien que sabía mejor donde pisaba que no yo. Bien, el vídeo inicialmente muestra al autocar 4x4 vadeando y finalmente cruzando uno de los múltiples ríos-glaciares de la isla (desde dentro del autocar), pero luego se anima, al cambiar "el punto de vista" del observador. Las imágenes son de una de las lenguas del glaciar Eyjafjallajökull bajo el cual se ubica el volcancito "de marras".
¿Dónde?, lo que es yo, no lo he visto. Lo único que he visto -y sentido- una semana más larga de lo habitual (bueno eso ha sido una "sensación", lógicamente). Sabía que me esperarían marrones y así ha sido, pero... "piano-piano", con calma, todo se puede ir abordando. El trabajo, los clientes, los compañeros, las clases que dar y las que recibir, la lavadora que se ha estropeado y me ha vuelto a producir una inundación, el PC que lleva meses esperando que lo lleve a reparar, el calor, que por suerte ha ido a menos (al menos estos últimos días), los mareos habituales, etc... en definitiva, pero, ¿qué quereis que os diga?, lo que es yo, "de vacaciones permanentes" no me gustaría estar, no lo soportaría. Algunas personas sólo conciben "la marcha" en vacaciones, en mi caso, "mi marcha está en la rutina". Porque la "rutina" a veces, aunque parezca contradictorio, puede ser "pura marcha".
La vuelta hacia la capital, desde las cercanías de Vík lejos de ser tranquila, nos deparó uno de los días más “pasados por agua” de todos. Lo primero que nos aguardaba era Þórsmörk o "el bosque de Thor", un valle repleto de flora encajado entre los glaciares Tindfjalljökull, Eyjafjallajökull y Mýrdalsjökull y surcado por ríos por todos los lados. Un lugar a priori, la mar de interesante, pero que me quedé con las ganas de alcanzar. El problema fue la lluvia y la crecida de uno de esos ríos que hizo inviable llegar (¡mal asunto si vas mal equipado!). Me conformaré con mostrar este vídeo que he encontrado en Youtube y que no es mío.
Pese al fracaso en llegar al objetivo, eso no impidió que en esta ocasión la ropa acabara calada hasta los ... con lo cual al peso incrementado -consecuencia de la dieta islandesa- habría que sumar el peso de la ropa mojada... ¡¡y del barro en las botas!! A la vez, el autobús, acabó convirtiéndose en un auténtico terrado "con ropa tendía y too!".
Vuelta al autobús 4x4 para seguir la ruta, en medio de la lluvia y cruzando cada vez más ríos y corrientes glaciares. El vídeo es una pequeña muestra de lo que atravesamos: hasta 56 ríos (bien podrían llamarse ríos, a mucha menos agua se le llama “río” en España). Al final del vídeo aparece el momento "cumbre" cuando atravesamos una corriente bajo una fuerte ventolera, corriente que procedía de un lago glaciar en un extremo del cual puede verse la lengua de ese glaciar. Creo que se trata del Mýrdalsjökull (o algo así, ¡que ya lo he dicho antes!). Ni que decir tiene que la sensación de frío ya era intensa en esta zona.
La penúltima "historia" representa casi un "bautismo" y un cierre a lo que fue más representativo de Islandia: el agua. La cascada Seljalandfoss vista y "sentida" por todos los lados: de lejos, de cerca, en subida, en bajada, desde debajo a un lado, desde debajo al otro... sólo faltó filmar desde la poza o desde la caída... Ni que decir que acabamos "chops" pero bien está lo que bien -y refrescantemente- acaba.
La llegada a la capital aún nos trajo una novedad y es que el tercer autobús petó el motor a pocos kilómetros, por suerte pasaba otro autobús vacío de la misma compañía que se ofreció a llevarnos a todos a destino. Y eso es todo amigos... POR FIN SE ACABÓ!
Día de principios de agosto en Islandia = Lluvia. Lluvia, no llovizna, lluvia, y una lluvia que no nos abandonaría hasta finalizar estos días "árticos". En primer lugar a la salida del albergue de Landmannalaugar, por cierto un albergue muy grande, pero bastante indeseable por la falta de luz eléctrica (no sé si la avería era habitual, pero por las notas dejadas en el libro de visitas por algún español, parece que semanas antes los problemas ya existían), la separación de los edificios de dormitorio de las duchas, de los lavabos, etc... (eso hace que si tienes que utilizarlos tengas que pasar necesariamente bajo la lluvia), etc...
Pues bien, como decía, lluvia. Landmannalaugar es otro de los campos geotermales de la isla. De hecho, lo es a tal punto que incluso circula un arroyo -desconozco si alcanza la categoría de “río”- de agua caliente donde te puedes bañar perfectamente. Landmannalaugar está a unos 600 m sobre el nivel del mar y es punto de partida de los más interesantes trekkings hacia el interior de la isla siguiendo recorridos de subidas y bajadas en la vertiente occidental del glaciar Vatnajökull. La lluvia que no nos abandonó en el paseo de una hora y media, lo hizo por un paraje de montañas coloreadas de todos los tonos habidos y por haber: negros, ocres, azules, blancos, salpicados de hielo “negro”, nieve, agua circulando con gran brío, campos de lava y... las casi sempiternas fumarolas. No llevé cámara de vídeo ni de fotos conmigo pero en el vídeo que sigue podéis ver reflejadas muestras de lo que ví, antes de finalizar la "enésima mojadina" y volver al autobús 4x4.
En el límite oriental de Landmannalaugar se abre Eldgjá, un valle de 200 m de profundidad por 600 de anchura el cual es en realidad una enorme fisura volcánica que cuenta con más de 40 km de longitud. Esta fisura tuvo gran actividad hace mil años, en la época de la colonización vikinga pero en la actualidad lo más notorio de las mismas son las grandes coladas de lava con una extensión superior a los 700 km2 que se abren a ambos lados de la falla y... cascadas como Ofaerufoss, provocadas por la acción erosiva del agua glaciar del río Nydri Ófaera sobre este "abonado" campo magmático.
Bonitos y espectaculares paisajes, pero con lluvia, mojadina y sensación de frío pegados al cuerpo, una sensación que te hace casi desear reencontrarte con "los calores de Barcelona". Eso a principios de agosto, no quiero ni pensar lo que sería un mes, dos meses después o incluso en invierno...
Vik, que no Vich, ni Vic, es la población más meridional de Islandia y aunque está situada junto a la costa, curiosamente no posee puerto, razón por la cual sus poco más de 500 habitantes se dedican más al comercio y a sus granjas, que otra cosa. Cerca de esta zona de la costa se encuentra Reynisdrangur, un conjunto de tres grandes rocas de aspecto monolítico que surgen frente al acantilado basáltico de Reynisfjall. Es a este lugar donde nos dirigimos, en medio de una llovizna no tan fuerte como durante el día pero con un intenso viento, como puede verse y sentirse en el video. Ahí nos dirigimos con la idea de poder ver nidos de frailecillos en los farallones. La casualidad fue que al final incluso le salvamos la vida a uno de ellos...
Tras dejar la cría de frailecillo en una granja, donde prometieron cuidarlo y soltarlo en unos días (ignoro si no harían una paella con él...) acabamos el día en la catarata Skógafoss, una caída de 60 m de agua en medio de una llovizna y viento ya definitivamente intensos, que hicieron que servidor, pasara de acercarse más de lo que se muestra en el vídeo.
Sí, en plan "rebote" pero por otra pista diferente a la de Kjölur, concretamente, a través de la Ruta de Sprengisandur que atraviesa el interior de la isla hacia las tierras altas del Suroeste, el inmenso glaciar del Vatnajökull y el paraje de Landamannalaugar (NOTA: Cada vez que menciono estos nombres, los cuales, sobra decir, que los escribo con la "guía azul" a mano, se me asemejan más a parajes élficos, pero no de la épica nórdica sino más bien a los de Tolkien).
Lo primero, antes de comenzar, es "refrescarse un poco para el camino", y qué mejor forma que visitando la catarata Godafoss o "Catarata de los Dioses Paganos" del proceloso río Skjálfandafljót (¡toma ya con el nombrecito!) el cual nace a partir del glaciar Vatnajökull en el cráter del Trolladyngja y discurre a través de diferentes cataratas, por el campo de lava de Bárdardalur, siendo la más espectacular Godafoss. El nombre "Catarata de los Dioses Paganos" hace referencia a que en este lugar, hará ahora más de 1000 años, uno de los "portavoces de la ley" del Alþingi, lanzó, en un gesto más simbólico que otra cosa, todas las imágenes de dioses nórdicos que tenía, para así indicar la "conversión" de los viejos dioses a "los nuevos", en este caso, el cristianismo. Aún así, se insiste en que fue sobre todo un gesto simbólico...
En toda la isla, pero en particular en la zona norte, pueden observarse pequeñas manadas de caballos de la raza autóctona, caballos de porte pequeño (no más de 1 metro y medio de altura) con largas crines, y bien valorados por los entendidos. Cerca de Godafoss, comenzando la Ruta Sprengisandur, también pueden observarse, como ocurre en el vídeo.
También al norte de la pista Sprengisandur se encuentra otra catarata interesante -aunque no tan caudalosa como Godafoss-. Se trata de Aldeyjarfoss. Una de las características más interesantes es observar el contraste entre las columnas basálticas que flanquean la caída de agua y la blancura de esa agua. El río Skjálfandafljót tiene aquí una caída de 20 m. Las columnas de basalto pertenecen al campo de lava llamado Frambruni o Suðurárhraun.
Después de tantas emociones... y tantos kilómetros interminables sobre pistas realmente terribles, llegamos a nuestro destino para el día: Landmannalaugar, pero eso es otra historia.
El infierno es muy grande y debería hacer falta más de una jornada para recorrerlo. Dante lo tenía la mar de claro. Así, un lugar la mar de interesante para confundir al propio diablo serían las "Rocas del eco", o como se suele decir en islandés, Hljódaklettar, uno de los sectores del Parque Nacional -impronunciable como casi todos los nombres islandeses- Jökulsárgljúfur. La traducción del nombre de este parque nacional es la de "Cañón del río glaciar" y hace referencia a la garganta de más de 30 km de longitud del Jökulsá á Fjóllum, el segundo río más importante del país, que nace 200 km más al sur, a partir del enorme glaciar Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa.
En este sector del parque nacional abundan las formaciones basálticas espirales, sobre las cuales, proyectado cualquier sonido, es imposible determinar con precisión el lugar de dónde partía el sonido original. Formaciones espirales, pero basadas en estructuras hexagonales del mineral que en algunos lugares del sector, no sólo permiten proyectar los ecos sino que han tallado -merced a espectaculares plegamientos- grutas como la llamada Kirkjan ("la Iglesia") de la cual sobran comentarios. Todos estos lugares pueden verse perfectamente en el vídeo que sigue.
Un poco de agua no va mal, después del calor, los vapores sulfurosos y los “Ohhs” y “Ahhs” tras ver tanta maravilla natural junta. Y qué mejor agua que la de la catarata -en Islandia juraría que no conocen las “cascadas”- Detifoss. Esta catarata del Jökulsá á Fjóllum, no es especialmente bella, pero sí es espectacular, con su caída de 44 m de altura, su caudal de 500 m³/s y el estruendo que ocasiona tal cantidad de toneladas de agua y de sedimentos que se vierten sobre el “Cañón del río glaciar”. Por suerte, aquí, no me mojé tanto como en Gulfoss...
Refrescante, la verdad, refrescante. Es en ocasiones como ésta que uno se alegra de no haberse ido en agosto al desierto del Sahara... Para acabar la jornada, un pequeño paseo por el terreno tremendamente fisurado ubicado al Norte de Islandia, cercano por otra parte (en realidad no estamos muy lejos del lugar del post anterior). La fisura que puede verse en el vídeo, y la foto posterior, no es más que una más de tantas de la zona, sólo que en esta, además hay agua, agua caliente que los islandeses utilizan como una especie de “termas naturales”.
La foto que sigue es una panorámica de "lo mismo" pero visto desde arriba. Obsérvese el pedazo de fisura que si bien ahora está rellenada de piedras, escoria y en algunos tramos, de agua, bien podría rellenarse cuando le dé la gana... de lava al rojo...!!
Todo esto en las inmediaciones del lago Myvátn, donde pueden verse lugares tan espectaculares como los que siguen...
Una tierra bella, una tierra salvaje, una tierra helada y una tierra tremendamente caliente, hizo creer en la Edad Media que la entrada al infierno estaba en Islandia, concretamente al Sur, en el "monte flamígero" llamado Hekla, un cono de explosión que arroja coladas de lava con gran frecuencia desde hace miles de años. Aún así es posible tener dudas de... si existe infierno (primera duda) y si la entrada está realmente al Sur. Al norte, por ejemplo, en las inmediaciones del Lago Myvátn, al final de la pista de Kjölur, hay algo que haría dudar al mismísimo diablo. Se trata de las colinas de Námafjall debajo de las cuales cruza la dorsal oceánica que separa las placas tectónicas americana y eurasiática. Aquí emergen grandes grietas y fisuras por las que surgen grandes cantidades de sulfuros en forma de fumarolas, sulfataras además de existir una notable actividad del cercano cráter de fisura Krafla con dos erupciones importantes en los últimos 35 años.
Los islandeses, que no son tontos, han aprendido a aprovechar esta tremenda energía que yace bajo el subsuelo y han instalado otra de sus centrales geotérmicas como la que hay en la Laguna Azul (puede verse en el vídeo que sigue). Esta central (Kröflustöd) está muy cerca de las dos manifestaciones recientes del Krafla, concretamente el campo de lava de la explosión de 1975, una lava pardusca y que ya ha comenzado a ser colonizada por musgos y líquenes y la de 1984, un campo absolutamente negro, todavía humeante, y que está a una temperatura suficiente como para fundir la suela de nuestro calzado si no vamos bien equipados. Entre ambos campos pueden verse las manifestaciones en forma de sulfataras de Leirnjükur en una vaguada entre grandes colinas de toda la gama de ocres habidos y por haber (por desgracia el día del trekking el tiempo no era bueno, con lo cual no pudo contrastarse esta gama de tonalidades con un azul en el cielo, algo que hubiera quedado de lo más fotogénico... pero bueno, podemos imaginarlo, ¿no?).
Después de la caminata, con una botas que han soportado bien el calor bajo las mismas pero no tanto la acumulación de barro, toca "pasearse" un ratito por el sector de Hveraröno que forma parte de la misma planície anterior (Nämaskard). Aquí puede verse una gran concentración de actividad telúrica: pozas de barro hirviente, fumarolas, manantiales en ebullición, etc... en una serie de senderos flanqueados por postes y cordones que nos recuerdan que ni se nos ocurra salirnos del camino. El motivo es muy evidente: el suelo no es firme fuera de los senderos, aunque ni siquiera es seguro que con el tiempo, los senderos lo sean. Si nos aventuramos a salir será bajo nuestra cuenta y riesgo, al igual que si por el afán de filmar o fotografiar una poza nos aproximamos demasiado a cualquiera de ellas: si nos salpica agua hirviente nos podemos escaldar, pero si nos salpica barro hirviente... Ejem!!, aquello no hay quien lo apague!! Aparte de ello, y de la densidad y olor de los vapores que emanan de todos lados, el panorama es espectacular.
Acabamos la jornada con un paseo entre las brumas y la llovizna en el cercano cráter de explosión Viti ("Infierno"), un cráter formado con anterioridad a todas las manifestaciones recientes del Krafla. Un cráter de 320 m de diámetro muy suavizado por efecto de la erosión y con un oscuro lago en su interior, al que nadie en su sano juicio aconsejaría acercarse para pegarse un baño (bajada peligrosa, aguas cargadas de metales y posible presencia de algas de inciertos efectos sobre el bañista).
¿Qué mejor manera de empezar una ruta por Islandia, que hacerlo al estilo "turista tradicional", pues eso. Así comenzamos el viaje, "comenzando por el comienzo", esto es, el llamado "Círculo Dorado" que son todas aquellas bellezas naturales de las que se sienten particularmente orgullosos los vikingos... perdón, los islandeses. La zona de unión de las placas tectónicas americana y eurasiática en Þingvellir, los géiseres de Haukadalur y la catarata Gullfoss forman parte de ese "Círculo Dorado", ¡y con justicia!.
Þingvellir fue declarado Parque Nacional en 1928 debido a su importancia histórica, así como por sus especiales características tectónicas y volcánicas. La deriva continental puede ser observada claramente en este lugar, visible en las fallas que atraviesan la región. La más grande de todas ellas, Almannagjá, forma un cañón de considerables proporciones. Esta es la causa de los habituales terremotos que se perciben en esta zona. El valle es uno de los lugares históricos más importantes de Islandia. En el año 930, el Alþingi, una de las instituciones parlamentarias más antiguas del mundo fue fundada aquí.
No muy lejos de Þingvellir se encuentra el valle de Haukadulur y con él el primer campo de "géyseres" del mundo. Primero, pues su actividad data del 1200, primero también, porque el nombre “géyser” proviene precisamente de la palabra islandesa "Geysir". Aquí, en Haukadulur tenemos varios géyseres de diferentes tamaños y agua caliente por todos los lados, aunque los dos más conocidos son el Geysir (el original) y el Strokkur. El primero puede tardar años en entrar en erupción pero cuando lo hace puede llegar a lanzar el chorro de agua hirviente hasta más de 60 m de altura. El segundo es mucho más pequeño, lanzando su agua hasta unos 25 m, pero lo bueno que tiene es que lanza su agua cada 5 minutos -más o menos- tiempo adecuado para que cualquier turista pueda filmarlo o incluso, con calma, pueda captarlo en una instantánea. Así, en el vídeo se pueden ver varios "lanzamientos" del Strokkur, mientras que el Geysir queda como una piscina de agua hirviendo amenazante pero que no llega a producir ninguna erupción durante el vídeo. Lo anecdótico del tema es que dada la espectacularidad del Geysir, con motivo de festividades señaladas (la independencia, por ejemplo), a los islandeses les daba por arrojar todo tipo de cosas a Geysir, para provocar la erupción y... sí, funcionaba, pero lo hicieron tan a menudo que, paradójicamente, esto ha llevado a que cese cada vez más la actividad del mismo y ...esto no es una leyenda.
PD: Este vídeo no es mío, el resto sí. De momento es el que cuelgo, cuando vuelva de vacaciones, colgaré el que yo filmé... la culpa es de la infame conexión pública a Internet desde "mis segundas vacaciones".
La catarata Gullfoss se encuentra en el amplio cauce del río Hvítá, que fluye hacia el sur y a un kilómetro de la cascada gira bruscamente hacia el este cayendo en tres escalones curvados. En ese momento se cae en dos saltos (11 y 21 m) en una grieta de 32 m de profundidad. Esta grieta mide unos 20 m de anchura y 2.5 km de longitud. El caudal medio en esta catarata es de 140 m³/s en verano y 80 m³/s en invierno. El máximo flujo de agua medido es de 2000 m³/s. Me mojé, como una mala cosa, y fue la primera "mojadina" del viaje, aunque, no sé por qué, pese a todas las inclemencias meteorológicas, no pillé -milagrosamente- ningún resfriado (aunque sí que estuve "tocado" por las malditas alergias).
Acabado el disfrute y los "ohh" y "ahhh" después de las maravillas del "Círculo Dorado" continuamos la ruta. Kjölur es una carretera que discurre por las tierras altas islandesas que en este caso sería el interior, yendo de Sur a Norte. Se tardan aproximadamente 5 horas en atravesarla en coche. Comienza en el sur de Islandia, cerca de Haukadalur y de la catarata de Gullfoss y finaliza al norte, cerca de Blönduós. Atraviesa el interior entre dos glaciares, el Langjökull y el Hofsjökull. Destacar que aunque todo lo anterior es la teoría, el recorrido se hizo interminable, y sólo el dormitar un poco, picotear dulces y cosas saladas, y similares amenizó un poco el "ratico".
Después de cuatro o más horas de conducción en las cuales se consiguió arruinar el motor del autobús 4x4 (primera vez y segundo autobús... el primero fue cambiado a poco de iniciar el viaje), llegamos a Hveravellir (los "campos de aguas calientes"), una interesante área "fría" en la zona norte del campo de lava Kjalhraun. Una parada popular para los turistas en su ruta por la pista del … (!!!) Kjölur, una estación meteorológica (ocupada todo el año) y una piscina de agua caliente "natural". Bajamos del autobús, nos "aligeramos un poco de ropa" (exterior a unos 5ºC) y, "en plan vikingo" y con tiritona incluída acabamos dando con nuestros huesos en "la piscina" en cuestión, en la que como puede verse en el vídeo, había un grupo de escandinavos... "bastante animados". El calor entonó pero salirse y vestirse rápido más aún, y eso sirvió para recobrar energías para llegar a nuestro destino del día: un refugio de montaña (o más bien de desierto), en medio de "Dios sabe dónde".
A no ser que vayas en ferry o de polizón en algún ballenero o bacaladero, lo más usual es entrar en Islandia por el aeropuerto internacional de Keflavik, no muy lejos de Reykjavík. Si vuelas desde Barcelona, como fue mi caso, son 4 horas de vuelo para llegar a un país con una diferencia horaria con España de -2 horas. Poco que decir de Keflavík, de hecho, poco que decir de cualquier ciudad, pueblo o comunidad islandesa dado lo reciente del establecimiento humano en la isla. Simplemente decir que Keflavík vendría a ser como un "Torrejón de Ardoz a la islandesa" dado que contiene una base de la OTAN reconvertida en tal a partir de una base americana de la época de la Segunda Guerra Mundial.
En cuanto has cambiado Euros a coronas islandesas, algo que sólo puedes hacer en estos momentos de crisis en Islandia y no en cualquier banco europeo (se resisten dadas las importantes devaluaciones de los últimos meses), ya puedes coger los bártulos y tirar para Reykjavík, para "la previa" antes de iniciar un tour por la isla.
Una de las conclusiones que he extraído de este viaje es que a Islandia se puede viajar perfectamente por cuenta propia, aunque yo no lo haya hecho. Ahora bien, para viajar a Islandia por cuenta propia hace falta, en este orden:
1) tiempo, para planificar qué lugares visitarás, qué actividades realizarás, cómo te moverás por la isla, etc... 2) un buen equipamiento, también en verano (en invierno, olvídate de ir, a no ser que tengas pensado practicar el esquí nórdico, pues aparte de las condiciones extremas, las pistas – que no carreteras- que cubren el interior de la isla están todas cerradas)... 3) dinero en metálico y/o en tarjetas de crédito, aunque no tanto como cabía esperar hace un año como consecuencia de la crisis...
Aconsejable es recurrir a agencias turísticas y utilizar incluso servicios de guías locales, especialmente si se te ocurre practicar deportes extremos como puedan ser la travesía por glaciares o incluso el trekking por determinados lugares y en cualquier caso informarse de las condiciones meteorológicas previstas. Aconsejable es que si viajas en verano lleves todo tipo de ropa pues esa meteorología es absolutamente cambiante durante todo el día. Olvidarse de comodidades en los alojamientos (imprescindible saco de dormir), salvo en la capital que sí puedes encontrar hoteles, fuera de allá serán, a lo máximo habitaciones comunales en hostels, albergues, granjas o campings. A no ser que lleves tienda de campaña contigo, olvidarse también de que puedes hacer la ruta que te dé la gana y contar que encontrarás un sitio donde dormir: los lugares donde poder hacerlo están reservados -y copados- muchos meses antes.
Previo a llegar a Reykjavík, una bien merecida parada en la Bláa Lónid o "Laguna Azul" sirve para entonarse, bañándose en sus azuladas aguas procedentes de afloramientos naturales de manantiales volcánicos junto con las grandes cantidades de líquido expulsadas por la central geotérmica de Svartsengi o rebozándose en los barros blancos silíceos de sus orillas, a la vez que nos tomamos un refrescante Polar Crush... ¡¡¡ahhh!!!, ¡eso es vida!, ¡¡Sobre todo si pensamos que el día anterior estábamos currando en la oficina!!...
Acabado el baño, la ruta hasta la capital no es excesivamente larga y, si tienes suerte y el viaje lo has hecho en verano, sobre todo en el mes de julio, puedes gozar de un "laaaaargo día" y acabar trasnochando... ¡¡de día!!
No me estuve demasiados días, de hecho sólo lo hice 8 días de principios de agosto. No fueron demasiados, pero sí los suficientes para poder hacerme una idea de lo que es este país, un país que está a caballo -geológico- entre Europa y América, aunque política, histórica y culturalmente es más próximo a Europa, sobre todo a la Europa Escandinava.
Un país rico. Un país rico en recursos naturales, sobre todo en lo que se refiere a los energéticos, dado que tienen excedentes de energía hidroeléctrica y geotérmica por todos los lados. También rico en recursos pesqueros, dado que los mejores caladeros están en este "Atlántico Norte", gracias a la afloración de la corriente del Golfo en un mar que sería más propiamente "ártico". Esa corriente del Golfo, además permite que las temperaturas medias no sean tan frías como cabría esperar dada la latitud, similar a los más fríos países de la península escandinava, aunque precisamente por esas dos influencias: la "del Golfo" y la ártica, hace que la meteorología sea de lo más impredecible.
Un país joven. Sí, un país joven, pese a pertenecer culturalmente a la "vieja Europa". Un país joven gracias al marcado vulcanismo de la isla, que aún mantiene volcanes activos y una notoria actividad manifestada en forma de fumarolas, sulfataras, marcado termalismo, etc... Un país también joven dado que su historia no va más allá de los 1.000 a 1.200 años de antigüedad, justo cuando un grupo de vikingos noruegos situaron su "colonia" en lo que sería la primitiva Rejkiavík, allá por el 870 de nuestra era.
Un país culto, dado que las principales distracciones de los islandeses están en cultivarse, leyendo libros. No creo que haya un país en el mundo tan afán de la lectura como Islandia, algo fácilmente explicable dado que en la larga noche ártica existen pocas opciones de distracción "fuera de casa". Así, la lectura se configura como la principal forma de distracción de este pueblo.
Un país bello, bello en su dureza, continuamente tallada por el vulcanismo, la abundante agua glaciar, la erosión debida a la lluvia y el viento y la presencia de una flora ártica muy peculiar. Un país que en su "dura belleza" los islandeses se han preocupado de mantener sobre todo en los tiempos recientes (existe la leyenda que la casi ausencia de árboles en la isla no es tan debida al vulcanismo sino a la necesidad de combustible y material de construcción por parte de los primeros colonizadores, los cuales, no tenían una concienciación tan importante en mantener los recursos naturales como tenemos hoy en día).
En fin, en una serie de vídeos, y más adelante, fotos, os iré mostrando unas cuantas de las bellezas naturales que he visto en este país. Ahora por ahora, sirve de preámbulo esta visión de las pocas carreteras "civilizadas" de la isla.
Sí, desde aquí, desde un pequeño pueblecito del Maestrazgo donde he pasado siempre que he podido, días o semanas veraniegas, escribo este post. Lo escribo, a la vista de la escena "al natural" que sirve de ilustración. Unos días de descanso. Unos días de recuerdo. Unos días de reflexión.
De descanso porque, ¿quien a estas alturas del año, pueda o no tomar vacaciones, no siente que lo necesita?. Y el símil de la "necesidad de recargar pilas", creo que es más que oportuno. Para tirar hasta final de año, lo que es yo, necesito esta "recarga". No sólo por la necesidad de recuperar energías sino también por la inspiración para nuevas ideas, nuevos bríos, tanto en lo personal como en lo profesional (en el orden que se prefiera), porque ya habíamos llegado a un punto un tanto "viciado" en que ya no surgían nuevas ideas para afrontar los viejos retos que persisten o los que sin duda aparecerán próximamente...
De recuerdo porque... la verdad es que este año ha sido particularmente duro. Tengo 42 años, osease que me voy haciendo mayor, y cuando te vas "haciendo mayor" lo lógico es pensar, "ya no me marearán tanto"... ¡¡PUES NO!!, diría que cada año que pasa, mis mareos y males de cabeza van a más, y este año, pese a la crisis, no han sido tanto "profesionales" como más bien "personales", con sombras pero también con luces (afortunadamente). Sólo me cabe desear que lo que quede de año me sea más leve o incluso, ya me atrevería a desear, con más luces que sombras. En cuanto a lo "profesional" simplemente espero "que se mantenga".
De reflexión, algo muy relacionado con lo anterior, porque a veces toca hacerlo, para no repetir viejos errores... ya habrá nuevos que cometer o, siendo positivos, para afrontar proactivamente el futuro. Este futuro, salvo raras excepciones, nunca "me ha venido al encuentro" sino que he salido yo a por él. Ahora toca de nuevo, pero sin impulsividad, proactiva pero reflexivamente, minimizando las posibilidades de error.
Estas son mis vacaciones... éstas y... 8 días que me he pasado en Islandia, como más o menos anticipaba en el blog. Próximamente haré una narración ilustrada de lo que he visto y vivido en aquellas latitudes.
¿... me concedo unas vacaciones valoradas en .... (unos cuantos Euros, BASTANTES) o utilizo la misma cantidad -prácticamente- en pagarme un postgrado en dirección de empresas (aún me estoy planteando la opción de un MBA)?
PD: No por hacer el curso dejaría de hacer vacaciones, en todo caso, serían mucho menos costosas... PD2: Hacer el curso no sería "por amor al arte". Tengo una empresa con dos socios y sin duda sería de gran utilidad. PD3: El tema, aún siendo personal, creo que se puede generalizar a ¿placer o negocios?, ¿placer ante todo... sobre todo en tiempos de crisis?
... en vacaciones, alguna gentil damisela desprevenida, un resfriado (sobre todo si estamos en invierno), pero también se puede pescar, lo que normalmente se pesca cuando sales al mar, a un río o a un lago, con caña, red, arpón o a mano. A veces hace falta maña, a veces fuerza, a veces tanto una cosa como la otra... No sé qué debe hacer falta para lo que sigue... (¿quizás sobre todo, tener los "nervios de acero" y no acojonarse?)
Parece mentira pero así es. Aún no es momento para ir haciendo balance del año, pero casi. Ahora toca desconectar por unos días de los problemas habituales y un poco de "relax", si es que se puede cuando estás con la familia. Por suerte -algunos dirían que por desgracia- mi familia es bien corta: mis padres y mi hermana, y estos días los amigos estan cada uno con los suyos. Pero no todo el mundo "disfruta" de "familias cortas", y bien avenidas, de ahí lo que he leído hoy por ahí: se recomienda "asertividad", mucha "empatía", especialmente hacia la suegra... cómo no! el "espantajo" de las pobres suegras!
Por suerte también mi corta familia está unida y aunque es triste pensarlo, lo positivo de la Navidad es comprobar que aún estamos todos ahí, recordar con melancolía a los que se fueron, pero, como dice mi padre, con positividad hacia los que se nos acerquen...
No me enrollaré más, estos días que dispondré de algo de tiempo (espero) colgaré una serie de posts que tengo pendientes desde hace semanas pero que líos diversos me han impedido colgar. Por lo pronto, os deseo a tod@s unas buenas fiestas, una buena salida (y entrada) de año, que el año 2009 os traiga cualquier cosa menos crisis -ni económica ni en ningún sentido- y, por si acaso, para ir pasando estos días... no olvideis hacerlo todo con asertividad y empatía no sólo hacia las suegras sino hacia cualquiera que se os acerque ...
¡FELICES FIESTAS!
PD: De propina, a guisa de postal navideña, una pequeña "joya" del cine silente, el pionero "Santa Claus", firmado por G.A. Smith en 1898, cortesía de aquí.