... no tener, "MEMORIA DE PEZ"...
¿De verdad, "lástima"?
Que no nos pase ni directamente (seamos los afectados) ni nos toque ver a nadie de los nuestros sufrir esta penosa enfermedad pero, sobre todo si no somos los afectados como enfermos, ¿qué hemos de hacer?. Pondré un ejemplo "sencillo":
Tenemos treinta y tantos - cuarenta, no tenemos pareja o la tenemos pero no tenemos hijos (algo cada vez más habitual en nuestra "cómoda" sociedad actual). A nuestro padre se le declara la enfermedad. Estamos acostumbrados al ritmo y al estilo de vida bon vivant, juergas de fin de semana, etc... ¿qué haríamos?, ¿seguiríamos con este estilo de vida?, ¿estaríamos más por nuestro padre o nos lo quitaríamos de encima rápido (hemos de vivir "nuestra vida")?...
En los próximos días se verán, oirán o leerán muchos testimonios de partidarios, adversarios e indiferentes (políticamente hablando) acerca de los buenos deseos hacia Pasqual Maragall (sí, se escribe “Pasqual” en catalán) en su enfermedad. De repente, en esta nueva “lucha” todo el mundo se sentirá partidario del ex-president, incluyendo adversarios políticos “naturales” o los del partido en que hasta hace poco militó, que tanto se ha desentendido de su persona en los últimos tiempos. Y es que la enfermedad en cuestión es algo que va, sin duda, mucho más allá de la política. Todos tenemos algún conocido (directa o indirectamente) que padece esta enfermedad y de sus familiares que acaban padeciendola tanto o más que el propio afectado. En esta “batalla” estará con los suyos y con su propia energía mientras le dure. Porque es una lucha en la que, desgraciadamente, la evidencia va en su contra. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa para la cual, en estos momentos, no hay ninguna cura posible. Mientras que el cáncer, que hasta hace pocos años era el “mal feo”, la “larga y penosa enfermedad” sin curación posible, ha ido encontrando tratamientos que han hecho mejorar sensiblemente la esperanza de vida de los afectados así como su calidad de vida, para el Alzheimer la Medicina todavía no tiene nada que presente una esperanza comparable a la del tratamiento de bastantes de los diferentes tipos de cáncer. Porque el Alzheimer mata, mata lentamente, carcome el cerebro,... los recuerdos de lo que has hecho en tu vida van desapareciendo, vas haciendo un “reset” de tu memoria en el que, a diferencia del “reset” de un PC no hay posibilidad de llenar la memoria de nuevo. Primero borras esos recuerdos, luego vas borrando la relación con tus amigos, con tu familia, con tu pareja, con todo... y lo peor es que en ese lento proceso de degradación, te vas enterando de lo que pasa...!! No, no se le puede desear a nadie eso, ni siquiera a tu peor enemigo. Maragall, no obstante, con su forma de ser política y humana puede ser, aunque lo lamento por él, la persona que con su ejemplo pueda hacer algo por el tema. Lejos de cualquier crítica política a su persona, lo cierto es que Maragall ha demostrado tener una energía fuera de lo común, una valentía y un entusiasmo, fuera de lo común. A la vez Maragall tiene prestigio, tanto aquí como fuera, pese lo que les pese a sus adversarios. Desde esta posición, mientras la enfermedad se lo permita, puede impulsar mucho en favor de la lucha contra una enfermedad a la que muchos de nosotros, si la ciencia no lo evita, estamos llamados a padecer si llegamos a pasar la edad de la jubilación. Desde aquí, los mejores deseos a Pasqual Maragall, a los suyos y a que este trance que toca pasar nos permita concienciarnos de un problema frente al que se han de impulsar ayudas a todos los niveles, tanto a nivel de investigación biomédica como a nivel, tanto o más importante que el anterior, de apoyo a los enfermos y a sus cuidadores.
Es curioso, no sé si le pasa a más gente -supongo que si-, pero en ocasiones, hechos o personas de mi pasado que hace mucho están pasados, me vienen a la mente y los siento muy recientes, casi como si los hubiera vivido hace muy poco. En otras ocasiones me pasa al revés y cosas que objetivamente las he vivido muy recientemente las siento muy lejanas en el tiempo. ¡Cómo funciona nuestro cerebro! (no lo pregunto, lo digo entre admiraciones). Supongo que es un tema de "filtrado de la información" y la no necesaria o incluso molesta, por el motivo que sea e independientemente del tiempo que haya pasado desde que fuera vivida, pasa a un segundo plano, algo así como si estuviera en una caja escondida en la habitación más recóndita de la casa (esa sería "la reciente que parece lejana"). En cambio la necesaria, la agradable, o incluso aquella de la que tenemos la sensación de que "nos falta algo por hacer", vuelve a nuestra mente, cual post-it pegado en la pantalla de nuestros ordenadores... ¡Curioso!
"Quisiera que se inventara algo para embotellar los recuerdos, igual que los perfumes, y que nunca se desvaneciesen. Y que cuando yo quisiera pudiera destapando la botella volver a revivirlos."
(Rebeca, Alfred Hitchcock, 1940)
"Hay una parte de nosotros que cree que no merecemos ser amados, así que nos enamoramos de alguien que sabemos que no podemos tener y que nunca nos amara, y tenemos fantasías sobre el día en que por fin se de cuenta y vea claramente lo que se ha perdido, y nuestros sueños se conviertan en realidad. Pero ese día nunca llega y antes de darte cuenta te plantas en los 40 y en los 50.. y sigues estando solo... no dejes que eso te pase a ti, ama a alguien de verdad, alguien que te ame."
(Queer as Folk, serie de TV)
Es bueno tener memoria, conservar los buenos recuerdos y también (y aprender) de los malos. Los recuerdos alimentan las fantasías, los sueños. Nuestra memoria, nuestra experiencia nos ha de enseñar que antes de vivir de fantasías, de sueños y aún de recuerdos, hemos de adoptar una actitud no de espectadores sino de protagonistas. Nadie más va a vivir nuestras vidas.
Para la reflexión.
