Veo el mundo entre volutas

IconMi reflexión sobre el mundo a diario (o casi). Menos para el público y más para mí mismo.

La obsesión por la inmortalidad

No, no se trata de conseguir esa "inmortalidad" en un videojuego, se trata de "INMORTALIDAD" con todas las letras y en mayúsculas.

Ray Kurzweil es americano y es un inventor reconocido a la vez que futurista que tiene 52 años en la actualidad. El tipo -que complementa su dieta diaria con un cóctel de 250 pastillas- está intentando prolongar su vida hasta 2029.

Según Kurzweil, en esa época la ciencia habrá logrado dos avances cruciales: sabremos cómo funciona la mente humana y se habrán creado ordenadores con el mismo poder. Si Kurzweil está en lo cierto, las implicaciones pueden ser profundas: cuando los ordenadores tengan la capacidad del cerebro humano para procesar información, entonces se podrá aumentar nuestra inteligencia con implantes de silicio e incuso transferir a las máquinas los contenidos de nuestras mentes y así conservarlos para siempre.

Lo que dice Kurzweil es que dentro de tan sólo unas décadas los humanos, en efecto, podrán volverse inmortales.

Más, aquí y acá.

Creo que el tema de la inmortalidad como un supuesto filosófico ya se ha planteado en algún momento de este blog, pero ahora hay nuevos añadidos, de contenido más científico -futurista pero científico-. Bien, por una parte creo que la ingeniería informática y en particular los trabajos de inteligencia artificial están progresando espectacularmente y que no sería de extrañar que en unos pocos años haya máquinas que puedan ser más inteligentes que los seres humanos. Esto plantearía una opción no expuesta por este tipo, que sería la opción "Terminator" (ver película del mismo título), en la cual la posibilidad de inmortalidad para el ser humano queda substituída por su eliminación física y la inmortalidad... de las máquinas. Asumiendo que esto no sea así, y que la informática no progrese tan rápidamente pero que, efectivamente en el 2029, los cerebros informáticos sean equivalentes a los humanos, se ha de pensar que las Neurociencias, aunque avanzan, no lo hacen tan rápido como la informática y quizás es suponer muchísimo que "nos podamos descargar un día nuestros recuerdos en una memoria USB." A la vez está el tema de que si lo que está sugiriendo este tipo es que tengamos memorias "de quita y pon" también tendríamos que tener "cuerpos de quita y pon". ¿De qué tipo?, ¿de carne y hueso?, ¿biónicos? ...uffff Ahora supongamos que efectivamente todo esto es posible y, yo, el ente "Pipero" tiene varios cuerpos del tipo que sean metidos en el armario (el de los lunes, martes, el de salir de noche, etc...), tengo todos mis recuerdos, metidos en un ordenador del cual he hecho múltiples copias de seguridad, por supuesto... entonces ya no sólo habría una opción a la inmortalidad sino también a la pérdida de identidad o a la ubicuidad... UFFFF, ¡QUÉ COMPLICADO! Y QUÉ GANAS DE COMPLICARSE LA VIDA. ¿Y para todo ésto, el tipo este se ha de meter entre pecho y espalda 250 pastillas al día durante más 23 años (dejando de lado que no interaccionen entre sí, cosa harto complicada)?

 
 
 
 

Publicar un comentario 2 volutas:

Yorka dijo...

Desde luego es un tema apasionante, aunque realmente estoy de acuerdo contigo, !Qué ganas de complicarse la vida! Me pregunto yo cual es el sentido de la existencia para estos científicos. O es que la vida con principio y fin no tiene ningún sentido y lo que importa es mantenerse vivo a toda costa para ver hasta donde se puede llegar. Qué agotador !!!
He leído recientemente "Las partículas elementales" de Michel Houllebecq que habla un poco de cómo estamos en un modelo de sociedad en plena decadencia y plantea una salida que me recuerda mucho a lo que acabas de exponer. Sugiero su lectura con calma. A mí me ha impresionado muchísimo. En su libro también se habla curiosamente del año 2029 como el año del comienzo de la nueva humanidad. Qué casualidad, verdad ?!

Un saludo Pipero.

3:02 p. m.

Pipero dijo...

Te recomiendo Stanislaw Lem si te agradan este tipo de lecturas. Sin duda un tema apasionante y que, como puedes ver, intento seguir en el blog. Lo de los chips en cerebros de monos es otro qué, publicado además en Nature.

Saludos.

10:51 a. m.

Publicar un comentario