Alguna vez he escrito sobre esto, especialmente durante este año. No sé si es algo relacionado con la crisis o qué, pero desde que comenzó el año tengo la sensación personal de que estoy caminando sobre una cuerda floja. Una cuerda floja que, en ocasiones, cuando no tengo claro si seguir caminando por ella (¿quien lo tiene todo claro?), algo me empuja a tirar adelante, a veces, a paso normal, a veces incluso corriendo o saltando y haciendo piruetas sobre ella. En ocasiones incluso siento que esa cuerda que inicialmente no estaba a demasiada altura, siento que va ascendiendo,... y yo sigo en ella. Es algo que por una parte no me gusta, pues prefiero tener sensación de control, pero por otra, la adrenalina me llena, y no dejaría de andar, correr y saltar por esa cuerda. Supongo que en el fondo, aparte de tener esa sensación, también en cierta forma siento que o no me voy a caer fácilmente o si me caigo, o rebotaré, o saldré con pocos daños de la caída.
Hay quienes prefieren correr una vida sin riesgos, hay quienes lo hacen pero para sentirse vivos prefieren, correr esos riesgos durante un breve lapso de tiempo, practicando, por ejemplo, deportes de aventura. Yo soy de los que prefieren vivir la vida activamente, caerme y reponerme de la caída. No hay mejor aventura que la propia vida.
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.... y ahora más si cabe. Eres un adulto joven y con recursos, tienes pareja (o quizás no) pero no hijos. Te gusta viajar y estás dispuesto/a a gastarte un buen pellizco de tu presupuesto anual en viajes "de aventura". Los motivos pueden ser muy diversos, desde una genuina atracción por las culturas foráneas, pasando porque "es un destino que está de moda", hasta el hecho de que no sabes cómo gastar (o, según cómo, "malgastar") tu dinero. Pueden ser motivos muy variados pero, y ahora viene la pregunta, ¿qué es lo que hace que haya gente que viaje a destinos especialmente desaconsejados? (Aquí puede verse una lista de países desaconsejados...)
1) Sois aficionados a la fotografía/vídeo y acabáis fotografiando/filmando todo-todito-todo,
2) Tenéis amigos a los que les gustan los deportes de riesgo,
3) Normalmente "les dais largas" cuando os invitan a practicar determinadas actividades pero en ocasiones os apuntaríais de buena gana,
4) Tenéis mala pata y a veces atraeis los accidentes pero en el fondo, por suerte para vosotros, siempre acaban siendo leves...
5) No sabéis por qué pero siempre, casi todas las tortas/trompazos/ostiones que recibís afectan a vuestros "sensibles" tobillos...
Imaginad que un día os proponen de acompañarlos a lanzarse en paracaídas y no sólo no tenéis excusa sino que además, también os apetece salir. Imaginad que además, estáis en esos momentos que sólo falta un "ligero empujón" para "apuntaros a un bombardeo". TOTAL QUE LO HACÉIS. Lo que sigue es lo que podría pasar...
No hay truco, es filmación real en un descenso vertiginoso que llegó a casi 200 km/h, que fallaron los dos paracaídas, pero, en los intentos por corregir la trayectoria, el impacto final contra el suelo fue a poco más de 100 km/h. Resultado: UN TOBILLO ROTO!!






















