Creo que cualquier problema debe abordarse conociéndolo a nivel no sólo cuantitativo, sino también cualitativo. En este caso concreto, "Maltrato de género" afecta sólo al maltrato dirigido de hombres a mujeres, ¿eso parece, no? (no voy a entrar en ese punto concreto pero queda dicho que al menos, esa es la imagen que hay, si no es cierto, que alguien me corrija). Bien, en un caso es delito, en el otro hablamos de faltas -por lo que he oído/leído al respecto- ... sería bueno conocer las cifras de cada (con resultado de muerte, o no), totales, desglosadas a nivel de cada comunidad y con todo tipo de datos sociológicos, tipo, edades, nivel de estudios, situación laboral de los afectados, perfiles psicológicos de víctimas y de "victimarios", posición filosófica (religión o no), país de procedencia (si diferente de España), etc, etc... El perfil de esa víctima y ese victimario, ¡vamos!. Si no conocemos REALMENTE LOS DATOS, ¿cómo podemos ponernos a hablar de si alguien los tergiversa o los deja de tergiversar? En definitiva, no ser transparentes en un tema no sólo sensible, sino con el que nos están sensibilizando cada día más, sólo servirá para dos cosas: para MANIPULARNOS, punto uno, y para NO TOMAR LAS MEDIDAS PARA RESOLVER REALMENTE EL PROBLEMA (no sólo punitivas, también educativas), punto dos.
Recomendable corto danés sobre lo que piensan los niños de las niñas (sí, no me he equivocado) y que en muchas ocasiones podría enseñar a más de un adulto.
... una nueva evolución en el "pagafantismo".
No, no me refiero a algo físico, a pegarse puñetazos, patadas o cosas peores, "devolviéndolas" a quien nos está agrediendo (ni que sea de palabra). Tampoco se trata de insultar, maldecir o similares a quien de esa forma nos trata. No, no estoy pensando en algo realmente AGRESIVO, me estoy refiriendo a algo "que nos suene" a agresivo (puede que no sea exactamente lo mismo). Se trata de RESPONDER a eso, lo cual no implica devolver la agresividad con más agresividad.
"Para quedarte donde estás, tienes que correr tan rápido como puedas. Si quieres ir a otro lugar deberás correr, por lo menos, dos veces más rápido."
Mientras comienzo la breve narración (y máxima ilustración) de mi viaje a Islandia, un breve receso. A la vez que escribo, la tele está encendida, y a las horas que escribo pasan lo que suelen pasar a cualquier hora del día: "programas del corazón" ("telebasura pura"). Aparte de los cotilleos, que no sé a quien pueden interesar, de personas que en la mayor parte de casos no conoce nadie, pero, no sé por qué motivo nos los quieren meter como "con calzador" cada día en las pantallas, aparte de estarse horas y horas mareando estos temas, de por sí y en la mayoría de casos, absolutamente estúpidos (aunque fueran de personajes conocidos), los aderezan de publicidad por todos los lados y.... ¡DE APLAUSOS!.
Sí, aplausos, aplausos cuando entra un nuevo contertulio, aplausos cuando se va, aplausos cuando meten una cuña para ilustrar alguna de esas "historias", aplausos cuando la cortan, aplausos cuando algún "invitado"/contertulio hace alguna intervención que parece contundente, aplausos cuando alguien devuelve el insulto a otro, etc, etc... En fin, DESVIRTUACIÓN DEL APLAUSO, o para ser exactos, DE LO QUE ES DIGNO DE SER APLAUDIDO, una de tantas cosas comunes hoy en día en que se pierde el significado de muchos gestos y se llega a considerar aplaudible la pura estupidez.
Un caso extremo de este tema es el hecho que se muestra en los entierros que a veces emiten por televisión, sea de folklóricas, sea de famosos del tipo que sea o sea de asesinados en atentados... LA GENTE TAMBIÉN APLAUDE!!... como si hubiera algún regidor de la “tele” dando indicaciones de “AHORA APLAUSOS”. Francamente es algo que tampoco entiendo. A mí me han enseñado que a los entierros, si se acude, es para mostrar respeto por el difunto y solidaridad con los familiares. La mejor muestra de respeto es el silencio y nunca el jolgorio ni la fiesta y que nadie me diga “él (o ella) lo hubieran querido”, “él (o ella)” ya no están y no creo que a los que quedan les haga maldita la gracia.
Un aria
El aria es Con Saggio Tuo Consiglio, de la ópera Agrippina de Haendel. Los cantantes son la soprano Veronique Gens en el papel de Agrippina y el contratenor Philippe Jarousky (a éste último le dediqué un post, tiempo atrás) en el papel de Nerone, hijo de la protagonista, adoptado por el emperador romano Claudio. Esta ópera describe en tono de comedia -a ratos, sátira- las maniobras de Agrippina para conseguir coronar a su hijo como emperador. El aria refleja cómo Nerone se pone a la espera de lo que haga su "mamá" (su "saggio consiglio") para conseguir sus fines.
Una "madraza" donde las haya que hace su proyecto vital en base a su hijo, el cual, ya sabemos cómo "evolucionó" (cargándose a su madre en cuanto pudo en plan "cría cuervos, que te sacarán los ojos", incendiando Roma, etc, etc...), es decir, una "madraza" que creó un ser egocéntrico, a extremos de que con una total falta de escrúpulos hizo todo para conseguir el poder y mantenerlo a mayor gloria de su ego. Sin llegar a estos extremos, ¿cuantos casos de padres conocemos, que engendren, y críen a sus vástagos con la filosofía de que el mundo está para servirlos y no para integrarlos en él?... Por desgracia, yo he conocido unos cuantos casos.
"El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
«¿Por qué no has salido a pescar?», le preguntó el industrial.
«Porque ya he pescado bastante por hoy», respondió el pescador.
«¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?», insistió el industrial.
«¿Y qué iba a hacer con ello?», preguntó a su vez el pescador...."
Más, aquí.
Un cuento breve, del que se pueden extraer muchas lecturas, y que he visto en uno de los blogs más interesantes que he descubierto sobre el mundo de la seducción, "Arte de seducción", el blog de "El violinista", un compañero bloguero y psicólogo que sabe mucho de este tema y además con conocimiento de causa, dada su profesión. Muy recomendable. Por cierto, la "seducción" no va de "ligar" sino de muchas otras cosas que nos ayudan a mejorar como personas y en nuestra relación -del tipo que sea- con los demás.
La verdad es que no ha estado mal. Una peli que "explora" una parte de las relaciones humanas sólo que de una forma cómica, con la necesaria exageración -aunque sin pasarse- para convertirla en una comedia, muy visionable, sin el tontorrón final que hubiera sido hacerla en el Hollywood de las pelis para adolescentes yanquis.
¿Qué qué es un "pagafantas"?, bueno, desde hace algunos años es una terminología que se ha difundido mucho para designar a aquellas personas -generalmente hombres- que establecen relaciones amistosas con féminas por las que están literalmente "colados" pero que por un afán de corrección, de caballerosidad, de... no nos engañemos... POR MIEDO AL RECHAZO, no se atreven a lanzarse o a confesar sus sentimientos abiertamente. Personas con problemas evidentes de autoestima que temen que el rechazo -si existe- sea letal para ellos. Por este motivo están semanas, meses, años, escuchando historias que ni les vienen ni les van (generalmente, los problemas de "quien está al otro lado", que suelen ser de sus relaciones con terceras personas), soportando humillaciones, callando sus sentimientos y cerrándose a otras personas que sin duda podrían aportar algo mucho más positivo a sus vidas.
¿Y qué decir de "quien está al otro lado"? pues que generalmente son personas con pareja -reconocida o no-, y que como todo el mundo, a veces buscan lo que les falta... ¿y qué le puede faltar a "quien está al otro lado"? pues a veces sexo, a veces simplemente tener a alguien que escuche, que consuele, etc... en la ausencia física o emocional de la persona "por quien de verdad están". En resumen, personas que tampoco se puede decir "que lo tengan todo", pero a las que les conviene más la relación con "pagafantas" que no al propio "pagafantas" a quien utilizan como "pañuelo de lágrimas". Por otra parte, con el "pagafantas" nunca hay sexo, porque, claro!, ¿cómo se va a tener sexo con el "mejor amigo"?, eso arruinaría la amistad, ¿verdad?
Todos hemos sido alguna vez un poco "pagafantas" y todos alguna vez hemos estado "al otro lado". Es bueno reconocerlo y hacer lo posible por mejorar primero como personas para poder tener relaciones sanas, pues dejando de lado lo cómico de la película, el tipo de relaciones que plantea, no dejan de ser desiguales y por tanto, enfermizas.
Es una peli un pelín "facha" pero la verdad, hay escenas en las que te pones en la piel del protagonista y.... en fin!... ¿Sabéis aquella frase de Woody Allen que dice "cada vez que oigo música de Wagner me entran ganas de invadir Polonia"? Pues eso.
¿Por qué será que a medida que va avanzando el año -y no lo hace mal, en general- tengo la sensación de que en cualquier momento todo puede irse a pique?, ¿será cosa de la sensación "envolvente" de la crisis?
Pongamos por caso, somos amigos de alguien desde hace muchos años. La amistad implica confianza y un conocimiento importante de una serie de detalles de la persona con la que nos une esa relación. Un buen día, empezamos a recibir informaciones de que esa persona "no cumple" con algunos aspectos ÉTICOS que para nosotros son esenciales y que, por el motivo que sea, desconocíamos. Quizás de entrada recibimos sólo un testimonio, pero con el tiempo recibimos más, de otras personas no vinculadas con "el amigo" (o amiga). ¿Qué hacer?
1. Seguir como si tal cosa (amistad "pase lo que pase", o dicho de otra forma, "sus razones tendrá y no las voy a poner en duda")
2. Comentarlo con la persona "amiga" y conocer DIRECTAMENTE su testimonio... y luego actuar en consecuencia.
3. Romper toda relación con esa persona.
4. ¿Hay más opciones?
1. Estoy tremendamente enfadado contigo.
2. Me has decepcionado tremendamente.
Persona con un patrón generalizado de grandiosidad (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y carencia de empatía, con cinco (o más) de las siguientes características:
2. Le absorben fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza, o amor ideal.
3. Se considera especial y único, y sólo puede ser comprendido, y sólo debería asociarse con otras personas especiales o de alto estatus personal o institucional.
4. Requiere excesiva admiración (Es un síntoma que denota una baja autoestima y una gran preocupación por hacer bien el trabajo y por cómo son vistos por los demás).
5. Tiene un gran sentido de sus propios derechos. Piensa que se le debe todo. Tiene un sentido de "categoría" con irrazonables expectativas de un trato especialmente favorable o de una aceptación automática de sus deseos.
6. En sus relaciones interpersonales es explotador. Se aprovecha de los demás para conseguir sus propios fines (esperan que se les dé todo lo que deseen, sin importar lo que ello suponga para los demás, y pueden asumir que los demás están totalmente interesados en su bienestar).
7. Carece de empatía y es reacio a reconocer o identificar las necesidades y sentimientos de los demás.
8. Es frecuentemente envidioso de los demás o cree que los demás le tienen envidia (pueden llegar a devaluar a personas que hayan recibido una felicitación al pensar que ellos son más merecedores de la misma).
9. Muestra actitudes y comportamientos arrogantes y altivos o prepotentes.
"En Psicología se sabe que muchos pacientes no salen de su situación precisamente porque no paran de hablar de los muchos problemas que tienen, y como sus amigos y familiares los escuchan siempre, aquellos se vuelven pasivos y no hacen nada para solucionar sus propios problemas. Escuchar, sí, pero para solucionar, no para crear un circulo vicioso de: hablo - me escuchan - no soluciono."
(Leído aquí)
Pues sí, tiene más razón que un santo, escuchar para solucionar, quiere decir escuchar, prestar atención a la persona y, en función de ello, poder dar consejos, aportar algo constructivo, no un refuerzo sobre el mal rollo provocado por los problemas que todos podemos tener. Todos tenemos amigos y conocidos -incluso nosotros mismos podemos hacerlo- que actúan de esta forma. Vale la pena tenerlo en cuenta, tanto los que explican como los que "hacen de cojín".
Pues nada, las heridas después de la "caída de la escalera" del post anterior, realmente son sólo unos rasguños sin importancia, aunque hace un par de días "picaban". Nada!, no hubo fracturas, no hubo daños internos y el agua oxigenada, las tiritas y los efferalganes han ejercido su función, con lo cual, en un par de días ya estaré como nuevo.
La verdad es que hay más escaleras que descubrir, que subir y probablemente sin tantos obstáculos ocultos...
"A la sombra del mérito se ve crecer la envidia."
(Leandro Fernández de Moratín)
Ciertamente, así es. Cuanto mejores seamos o más tengamos, más envidia nos rodeará. Pero además...
"La envidia es el adversario de los más afortunados."
(Epicteto)
Pues el envidioso, tiende a tomar como una "agresión" todo aquello que el envidiado posee y a él le falta. Como tal "agresión" plantea alguna forma de "lucha"... Aunque no hay que olvidar...
"La envidia es una declaracion de inferioridad."
(Napoleón I)
"El silencio del envidioso está lleno de ruidos."
(Khalil Gibran)
Y si nos sentimos envidiados no olvidemos...
"El peor presente para una persona que tiene envidia es un palacio… con una vista de un mejor."
(Leonid S. Sukhorukov)
Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero.
Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos. Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.
Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños.
Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha. En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos. Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3,5 millones de dólares.
Dos días antes de su actuación en el metro, Bell había llenado un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares. Esta es una historia real.
La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?
¿Cómo era la frase?, “salir con una mujer es como caminar en medio de un arrozal en Vietnam, en cualquier momento puede sonar un ‘click’…”. Bueno, pues, M., doy fé que la frase es buena pero no, comprobado científicamente que no es cierto (o por lo menos conozco una notable excepción). Luego era la otra, “las mujeres se clasifican en …”, que no, que nuevamente me he encontrado con una excepción (la misma de antes), una notable excepción que se escapa a las clasificaciones (gracias, L, por ayudarme a demostrarlo...)… Lo del “IDV” sería otro asunto...
Creo que hay muchos tópicos graciosos sobre hombres y sobre mujeres. Algunas veces nos producen una sonrisa, otras nos parecen de mal gusto, pero casi nunca nos dejan indiferentes porque si no nos sentimos identificados con ellos, podemos conocer gente que sí que da esa imagen “de chiste”. Todo sirve para camuflar lo mismo, “no las entiendo” o “no me entienden” intentando desdramatizar lo que sería casi, un “drama antropológico”. Según esto, el idioma de cada sexo sería diferente, con lo cual, ¿para qué hacer el esfuerzo de entender al otro?. En una época en que está de moda hablar de empatía, de “inteligencia emocional”, y conceptos similares, ¿por qué nos preocupamos antes de hacer chistes que de entendernos con ellas (y vice-versa)?, y eso aún, lo peor es menospreciar o despreciar a quien no queremos molestarnos a entender…


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