Veo el mundo entre volutas

IconMi reflexión sobre el mundo a diario (o casi). Menos para el público y más para mí mismo.

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Mi viaje a Islandia-7: Volviendo a Rejkiavík... y, “pa'casa”

La vuelta hacia la capital, desde las cercanías de Vík lejos de ser tranquila, nos deparó uno de los días más “pasados por agua” de todos. Lo primero que nos aguardaba era Þórsmörk o "el bosque de Thor", un valle repleto de flora encajado entre los glaciares Tindfjalljökull, Eyjafjallajökull y Mýrdalsjökull y surcado por ríos por todos los lados. Un lugar a priori, la mar de interesante, pero que me quedé con las ganas de alcanzar. El problema fue la lluvia y la crecida de uno de esos ríos que hizo inviable llegar (¡mal asunto si vas mal equipado!). Me conformaré con mostrar este vídeo que he encontrado en Youtube y que no es mío.



Pese al fracaso en llegar al objetivo, eso no impidió que en esta ocasión la ropa acabara calada hasta los ... con lo cual al peso incrementado -consecuencia de la dieta islandesa- habría que sumar el peso de la ropa mojada... ¡¡y del barro en las botas!! A la vez, el autobús, acabó convirtiéndose en un auténtico terrado "con ropa tendía y too!".

Vuelta al autobús 4x4 para seguir la ruta, en medio de la lluvia y cruzando cada vez más ríos y corrientes glaciares. El vídeo es una pequeña muestra de lo que atravesamos: hasta 56 ríos (bien podrían llamarse ríos, a mucha menos agua se le llama “río” en España). Al final del vídeo aparece el momento "cumbre" cuando atravesamos una corriente bajo una fuerte ventolera, corriente que procedía de un lago glaciar en un extremo del cual puede verse la lengua de ese glaciar. Creo que se trata del Mýrdalsjökull (o algo así, ¡que ya lo he dicho antes!). Ni que decir tiene que la sensación de frío ya era intensa en esta zona.



La penúltima "historia" representa casi un "bautismo" y un cierre a lo que fue más representativo de Islandia: el agua. La cascada Seljalandfoss vista y "sentida" por todos los lados: de lejos, de cerca, en subida, en bajada, desde debajo a un lado, desde debajo al otro... sólo faltó filmar desde la poza o desde la caída... Ni que decir que acabamos "chops" pero bien está lo que bien -y refrescantemente- acaba.



La llegada a la capital aún nos trajo una novedad y es que el tercer autobús petó el motor a pocos kilómetros, por suerte pasaba otro autobús vacío de la misma compañía que se ofreció a llevarnos a todos a destino. Y eso es todo amigos... POR FIN SE ACABÓ!

 
 

Mi viaje a Islandia-6: Llegamos a “Vik”... ¡y tiene mar!

Día de principios de agosto en Islandia = Lluvia. Lluvia, no llovizna, lluvia, y una lluvia que no nos abandonaría hasta finalizar estos días "árticos". En primer lugar a la salida del albergue de Landmannalaugar, por cierto un albergue muy grande, pero bastante indeseable por la falta de luz eléctrica (no sé si la avería era habitual, pero por las notas dejadas en el libro de visitas por algún español, parece que semanas antes los problemas ya existían), la separación de los edificios de dormitorio de las duchas, de los lavabos, etc... (eso hace que si tienes que utilizarlos tengas que pasar necesariamente bajo la lluvia), etc...

Pues bien, como decía, lluvia. Landmannalaugar es otro de los campos geotermales de la isla. De hecho, lo es a tal punto que incluso circula un arroyo -desconozco si alcanza la categoría de “río”- de agua caliente donde te puedes bañar perfectamente. Landmannalaugar está a unos 600 m sobre el nivel del mar y es punto de partida de los más interesantes trekkings hacia el interior de la isla siguiendo recorridos de subidas y bajadas en la vertiente occidental del glaciar Vatnajökull. La lluvia que no nos abandonó en el paseo de una hora y media, lo hizo por un paraje de montañas coloreadas de todos los tonos habidos y por haber: negros, ocres, azules, blancos, salpicados de hielo “negro”, nieve, agua circulando con gran brío, campos de lava y... las casi sempiternas fumarolas. No llevé cámara de vídeo ni de fotos conmigo pero en el vídeo que sigue podéis ver reflejadas muestras de lo que ví, antes de finalizar la "enésima mojadina" y volver al autobús 4x4.


En el límite oriental de Landmannalaugar se abre Eldgjá, un valle de 200 m de profundidad por 600 de anchura el cual es en realidad una enorme fisura volcánica que cuenta con más de 40 km de longitud. Esta fisura tuvo gran actividad hace mil años, en la época de la colonización vikinga pero en la actualidad lo más notorio de las mismas son las grandes coladas de lava con una extensión superior a los 700 km2 que se abren a ambos lados de la falla y... cascadas como Ofaerufoss, provocadas por la acción erosiva del agua glaciar del río Nydri Ófaera sobre este "abonado" campo magmático.

Bonitos y espectaculares paisajes, pero con lluvia, mojadina y sensación de frío pegados al cuerpo, una sensación que te hace casi desear reencontrarte con "los calores de Barcelona". Eso a principios de agosto, no quiero ni pensar lo que sería un mes, dos meses después o incluso en invierno...

Vik, que no Vich, ni Vic, es la población más meridional de Islandia y aunque está situada junto a la costa, curiosamente no posee puerto, razón por la cual sus poco más de 500 habitantes se dedican más al comercio y a sus granjas, que otra cosa. Cerca de esta zona de la costa se encuentra Reynisdrangur, un conjunto de tres grandes rocas de aspecto monolítico que surgen frente al acantilado basáltico de Reynisfjall. Es a este lugar donde nos dirigimos, en medio de una llovizna no tan fuerte como durante el día pero con un intenso viento, como puede verse y sentirse en el video. Ahí nos dirigimos con la idea de poder ver nidos de frailecillos en los farallones. La casualidad fue que al final incluso le salvamos la vida a uno de ellos...



Tras dejar la cría de frailecillo en una granja, donde prometieron cuidarlo y soltarlo en unos días (ignoro si no harían una paella con él...) acabamos el día en la catarata Skógafoss, una caída de 60 m de agua en medio de una llovizna y viento ya definitivamente intensos, que hicieron que servidor, pasara de acercarse más de lo que se muestra en el vídeo.

 
 

Mi viaje a Islandia-5: Otra vez hacia el Sur

Sí, en plan "rebote" pero por otra pista diferente a la de Kjölur, concretamente, a través de la Ruta de Sprengisandur que atraviesa el interior de la isla hacia las tierras altas del Suroeste, el inmenso glaciar del Vatnajökull y el paraje de Landamannalaugar (NOTA: Cada vez que menciono estos nombres, los cuales, sobra decir, que los escribo con la "guía azul" a mano, se me asemejan más a parajes élficos, pero no de la épica nórdica sino más bien a los de Tolkien).

Lo primero, antes de comenzar, es "refrescarse un poco para el camino", y qué mejor forma que visitando la catarata Godafoss o "Catarata de los Dioses Paganos" del proceloso río Skjálfandafljót (¡toma ya con el nombrecito!) el cual nace a partir del glaciar Vatnajökull en el cráter del Trolladyngja y discurre a través de diferentes cataratas, por el campo de lava de Bárdardalur, siendo la más espectacular Godafoss. El nombre "Catarata de los Dioses Paganos" hace referencia a que en este lugar, hará ahora más de 1000 años, uno de los "portavoces de la ley" del Alþingi, lanzó, en un gesto más simbólico que otra cosa, todas las imágenes de dioses nórdicos que tenía, para así indicar la "conversión" de los viejos dioses a "los nuevos", en este caso, el cristianismo. Aún así, se insiste en que fue sobre todo un gesto simbólico...



En toda la isla, pero en particular en la zona norte, pueden observarse pequeñas manadas de caballos de la raza autóctona, caballos de porte pequeño (no más de 1 metro y medio de altura) con largas crines, y bien valorados por los entendidos. Cerca de Godafoss, comenzando la Ruta Sprengisandur, también pueden observarse, como ocurre en el vídeo.



También al norte de la pista Sprengisandur se encuentra otra catarata interesante -aunque no tan caudalosa como Godafoss-. Se trata de Aldeyjarfoss. Una de las características más interesantes es observar el contraste entre las columnas basálticas que flanquean la caída de agua y la blancura de esa agua. El río Skjálfandafljót tiene aquí una caída de 20 m. Las columnas de basalto pertenecen al campo de lava llamado Frambruni o Suðurárhraun.



Después de tantas emociones... y tantos kilómetros interminables sobre pistas realmente terribles, llegamos a nuestro destino para el día: Landmannalaugar, pero eso es otra historia.

 
 

Mi viaje a Islandia-2: Por el "Círculo Dorado"

¿Qué mejor manera de empezar una ruta por Islandia, que hacerlo al estilo "turista tradicional", pues eso. Así comenzamos el viaje, "comenzando por el comienzo", esto es, el llamado "Círculo Dorado" que son todas aquellas bellezas naturales de las que se sienten particularmente orgullosos los vikingos... perdón, los islandeses. La zona de unión de las placas tectónicas americana y eurasiática en Þingvellir, los géiseres de Haukadalur y la catarata Gullfoss forman parte de ese "Círculo Dorado", ¡y con justicia!.

Þingvellir fue declarado Parque Nacional en 1928 debido a su importancia histórica, así como por sus especiales características tectónicas y volcánicas. La deriva continental puede ser observada claramente en este lugar, visible en las fallas que atraviesan la región. La más grande de todas ellas, Almannagjá, forma un cañón de considerables proporciones. Esta es la causa de los habituales terremotos que se perciben en esta zona. El valle es uno de los lugares históricos más importantes de Islandia. En el año 930, el Alþingi, una de las instituciones parlamentarias más antiguas del mundo fue fundada aquí.


No muy lejos de Þingvellir se encuentra el valle de Haukadulur y con él el primer campo de "géyseres" del mundo. Primero, pues su actividad data del 1200, primero también, porque el nombre “géyser” proviene precisamente de la palabra islandesa "Geysir". Aquí, en Haukadulur tenemos varios géyseres de diferentes tamaños y agua caliente por todos los lados, aunque los dos más conocidos son el Geysir (el original) y el Strokkur. El primero puede tardar años en entrar en erupción pero cuando lo hace puede llegar a lanzar el chorro de agua hirviente hasta más de 60 m de altura. El segundo es mucho más pequeño, lanzando su agua hasta unos 25 m, pero lo bueno que tiene es que lanza su agua cada 5 minutos -más o menos- tiempo adecuado para que cualquier turista pueda filmarlo o incluso, con calma, pueda captarlo en una instantánea. Así, en el vídeo se pueden ver varios "lanzamientos" del Strokkur, mientras que el Geysir queda como una piscina de agua hirviendo amenazante pero que no llega a producir ninguna erupción durante el vídeo. Lo anecdótico del tema es que dada la espectacularidad del Geysir, con motivo de festividades señaladas (la independencia, por ejemplo), a los islandeses les daba por arrojar todo tipo de cosas a Geysir, para provocar la erupción y... sí, funcionaba, pero lo hicieron tan a menudo que, paradójicamente, esto ha llevado a que cese cada vez más la actividad del mismo y ...esto no es una leyenda.



PD: Este vídeo no es mío, el resto sí. De momento es el que cuelgo, cuando vuelva de vacaciones, colgaré el que yo filmé... la culpa es de la infame conexión pública a Internet desde "mis segundas vacaciones".

La catarata Gullfoss se encuentra en el amplio cauce del río Hvítá, que fluye hacia el sur y a un kilómetro de la cascada gira bruscamente hacia el este cayendo en tres escalones curvados. En ese momento se cae en dos saltos (11 y 21 m) en una grieta de 32 m de profundidad. Esta grieta mide unos 20 m de anchura y 2.5 km de longitud. El caudal medio en esta catarata es de 140 m³/s en verano y 80 m³/s en invierno. El máximo flujo de agua medido es de 2000 m³/s. Me mojé, como una mala cosa, y fue la primera "mojadina" del viaje, aunque, no sé por qué, pese a todas las inclemencias meteorológicas, no pillé -milagrosamente- ningún resfriado (aunque sí que estuve "tocado" por las malditas alergias).



Acabado el disfrute y los "ohh" y "ahhh" después de las maravillas del "Círculo Dorado" continuamos la ruta. Kjölur es una carretera que discurre por las tierras altas islandesas que en este caso sería el interior, yendo de Sur a Norte. Se tardan aproximadamente 5 horas en atravesarla en coche. Comienza en el sur de Islandia, cerca de Haukadalur y de la catarata de Gullfoss y finaliza al norte, cerca de Blönduós. Atraviesa el interior entre dos glaciares, el Langjökull y el Hofsjökull. Destacar que aunque todo lo anterior es la teoría, el recorrido se hizo interminable, y sólo el dormitar un poco, picotear dulces y cosas saladas, y similares amenizó un poco el "ratico".



Después de cuatro o más horas de conducción en las cuales se consiguió arruinar el motor del autobús 4x4 (primera vez y segundo autobús... el primero fue cambiado a poco de iniciar el viaje), llegamos a Hveravellir (los "campos de aguas calientes"), una interesante área "fría" en la zona norte del campo de lava Kjalhraun. Una parada popular para los turistas en su ruta por la pista del … (!!!) Kjölur, una estación meteorológica (ocupada todo el año) y una piscina de agua caliente "natural". Bajamos del autobús, nos "aligeramos un poco de ropa" (exterior a unos 5ºC) y, "en plan vikingo" y con tiritona incluída acabamos dando con nuestros huesos en "la piscina" en cuestión, en la que como puede verse en el vídeo, había un grupo de escandinavos... "bastante animados". El calor entonó pero salirse y vestirse rápido más aún, y eso sirvió para recobrar energías para llegar a nuestro destino del día: un refugio de montaña (o más bien de desierto), en medio de "Dios sabe dónde".