Veo el mundo entre volutas

IconMi reflexión sobre el mundo a diario (o casi). Menos para el público y más para mí mismo.

Mostrando las entradas con la etiqueta ancianos. Mostrar todas las entradas
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Luto en la blogosfera, María Amelia ha fallecido

EFE
SANTIAGO DE COMPOSTELA

María Amelia López, conocida internacionalmente como la abuela bloguera, ha muerto en Muxía (A Coruña) a los 97 años, según han confirmado fuentes municipales.

La anciana se había hecho famosa por el blog A mis 95 años, que inauguró el día que cumplió esta edad, el 22 de diciembre del 2006, y que pronto se convirtió en uno de los más visitados de la red, lo que le valió en el 2007 el premio Best of Blogs, de la cadena de televisión internacional alemana Deutsche Welle a la mejor bitácora en español.

Más info aquí.

Pues eso, se nos ha ido. Entre todo lo mucho que habrá hecho en 97 años de vida, quedará casi, como último testimonio, el blog al que dedicó los dos últimos años de su vida. Descanse en paz!

 
 

Para la gente mayor

"Tres jóvenes diseñadoras proponen ideas para ayudar a los mayores y a personas con dificultades a superar las trabas con que tropiezan a diario en las calles de BCN

ROSARIO FONTOVA
BARCELONA
La calle no es para los viejos. Cada paso es un obstáculo y cada gesto entraña un nuevo achaque. La señalización suele parecerles complicada y la luz es a veces insuficiente. Y en el 2026 el 22% de la población tendrá más de 65 años. Un trío de jóvenes diseñadoras ha constatado en una investigación que con unas pocas rectificaciones es posible hacer la vida más ligera a los ancianos. Charlotte Raynaud, Daniela Izquierdo e Isabel Bilbao, integrantes del grupo Chantilly Design, abordaron un proyecto sobre la vejez y sus condicionantes sociales y físicos. Las Chantilly se preguntaron: "¿Cómo podemos hacer que los ancianos salgan de sus casas y ayudarles a que tengan una vida llena de encuentros y experiencias? ¿Cómo podemos hacer que la calle sea un lugar atractivo y agradable para ellos?""

Más, aquí.

Interesante a la par que social iniciativa a la que sólo veo un pero importante: Está muy bien facilitar la movilidad, y en general, la comodidad de los ancianos en nuestras calles. Ahora bien, si esto no va acompañado de facilitar que éstos puedan llegar a la calle, la mayor parte del problema persistirá. Porque en la cómoda y "cívica" Barcelona todavía hay un porcentaje muy elevado de viviendas que no disponen de ascensor. Entre las que disponen (dejando de lado las viviendas no más antiguas de cuarenta años), si no disponían de ascensor en el momento de su construcción, ha sido "instalado" en los últimos años de las formas más surrealistas posibles (Ej. para llegar al ascensor se tiene que subir hasta tres tramos de escaleras, o el ascensor no te deja en el piso sino encima o debajo). O sea que el tema está muy bien, pero falla por la base.

 
 

Sobre la fugacidad del tiempo y otros temas

Tengo 41 y básicamente no he cambiado de manera de pensar en lo esencial de la vida, en lo que son mis "valores". Mi cuerpo evidentemente ha cambiado (básicamente es menos resistente y acusa más el paso de los años) y sí, también lógicamente, en algunos temas, mi forma de pensar tiene que cambiar, tiene que adaptarse a los tiempos que toca vivir ("adaptarse o apolillarse"). Nada nuevo, no obstante. Todos lo experimentamos y a todos nos toca. Simplemente lo dejamos fluir de forma natural y casi sin enterarnos.

Aún así, cuando alguien se refiere a mí como "Señor", "Don", "Doctor" de repente recuerdo y empiezo a ser más consciente del paso de los años. También cuando percibo algunas maneras de comportarse y de actuar de "hoy en día". El cambio generacional entonces se percibe con facilidad. Todos lo vemos, incluso hay anuncios de Coca-Cola sobre este tema.



Pero, ¿qué pasa si una persona de mi edad -o incluso mayores- se relaciona o incluso puede llegar a enamorarse de otra 10, 15 o incluso 20 años más joven?, ¿puede tener futuro esa relación?... De alguna forma es la pregunta que plantea la última peli de Isabel Coixet, "Elegy" en una de sus agudas reflexiones sobre la vida, la muerte y el amor. Pero, dejando de lado el romanticismo, en términos más pragmáticos y me refiero a convivencia, ¿la diferencia cultural, social, de edad o incluso política entre dos personas puede no ser óbice para que establezcan una relación sólida?

 
 

¿La pérdida?

Cincuenta y dos años juntos. Pasando buenos y malos momentos, pasando incluso penurias pero unidos en ellas. Desde la jubilación de él y el aumento de los achaques de ella, teniéndolo pendiente de la menor de las necesidades de ella, tratándola como una delicada flor que requería un tratamiento suavísimo. Pese a la edad, ella no había perdido la cabeza y se daba cuenta de los desvelos de su marido por ella, con un amor, una dedicación, rayanos en la devoción. Siempre con una sonrisa en la boca, siempre con palabras amables para todos, para su familia, para sus amigos, para sus vecinos...

Y sucedió. El que parecía resistente al paso del tiempo de repente cayó en la enfermedad y de una forma que esta se lo llevó en poco más de un mes. Ahora ella está sola. Bueno, está su hijo que vive con ella, y su hija, a unos kilómetros de la ciudad. Y los vecinos que aprecia, un par de pisos más arriba. Pero él ya no. O quizás sí... sentado frente a ella, como cada tarde....

 
 

"Tengo okupas en casa..."

JUAN RUIZ SIERRA
MADRID
¿Viven los padres mayores en casa de sus hijos o son los hijos quienes viven en casa de sus padres mayores? Más bien esto último. El Informe de Personas Mayores 2006, llevado a cabo por el Imserso y dado a conocer ayer, pone de manifiesto que el 35% de los 7,3 millones de españoles que tienen más de 65 años comparten techo con alguno (o algunos) de sus descendientes directos. Pero raro es el caso en el que estos últimos ponen la casa.


Más, aquí.

Interesante estudio que muestra los cambios sociológicos de los últimos años debidos entre otras al aumento de esperanza de vida, a los problemas para acceder a la vivienda, y también, ¿por qué no? a las dificultades, no sólo económicas, para formar nuevas familias (con todas las definiciones que esto tiene hoy en día).

 
 

Sucesos nocturnos

Ayer por la noche, estaba tranquilamente en casa, a eso de las 11, sentado en el sillón, durmiéndome frente a la tele, cuando empecé a oír unos golpes insistentes, golpes insistentes pero sordos, como en la lejanía. Al principio no les daba importancia pero como seguían, acabé por incorporarme e ir hacia la puerta de la casa a ver qué estaba pasando. Miré por la mirilla y ví un grupo de bomberos que estaban intentando abrir la puerta de una de las vecinas. Lógicamente, abrí la puerta, salí y pregunté. Parece ser que la vecina, una anciana que vive sola, diabética y con una reciente amputación de uno de los pies (por complicaciones de la diabetes), estaba pidiendo ayuda pues aparentemente se había caído. De esto ya hacía rato pues el vecino más cercano que oía los gritos, había intentado acudir en su ayuda sin éxito. Primero, él no tenía copia de las llaves de la vecina, ni tampoco la portera. Segundo, el único hijo de la anciana estaba fuera, de vacaciones e ilocalizable (no había dejado teléfono de contacto). Tercero, la asistente social que atiende a esta persona durante el día, ya había cumplido su jornada de trabajo y tampoco estaba localizable. Finalmente, y para acabarlo de rematar, una especie de “busca” que lleva esta anciana, como otros muchos, y que sirve para “avisar” a los servicios de emergencia municipales, parece que no lo tenía cerca en el momento del hecho. El vecino, además, se molestó en llamar a la Guardia Urbana, a lo que éstos respondieron que no era de su competencia, que llamara a los bomberos. Finalmente éstos acudieron y pudieron entrar en la casa a través de la ventana del vecino, cruzando a través del patio de luces. Vino el médico, la visitó y decidió su rápido ingreso tras una crisis de hipoglucemia y contusiones en la caída. Se la llevaron en ambulancia a eso de las 12:30 de la noche. Se fue sóla, sin ningún familiar que la acompañara y sólo gracias a la ayuda del vecino, es posible que pueda vivir un poco más.

Esto me suscita algunas preguntas y a la vez reflexiones. Vivir solo es duro, pero en los ancianos, sobre todo si están desvalidos como esta mujer, lo es más. Esta mujer necesitaría asistencia no sólo durante el día sino también durante la noche, pues parece ser que no es la primera vez que le ocurre algo como lo de ayer, aunque nunca tan grave. Quizás incluso necesitaría ingresar en una residencia donde todos esos temas pudieran estar bien controlados. Los problemas son que ella no quiere dado que le cuesta asumir su situación física y que “no es una persona independiente” y que por otra parte, se fía de que si no su hijo, los vecinos le echarán un cable (y si no el Ayuntamiento). Si la actitud de la madre no es lógica, la del hijo no es que no sea lógica, es que es de un “pasotismo”, de una frialdad, de una ausencia de … cariño, amor, etc… de aquellas que podrían calificarse de “juzgado de guardia”. No aceptar responsabilidades sobre los que son de nuestra sangre es algo totalmente reprochable a nivel ético y moral. Si no sientes nada por ellos, al menos, a nivel social sí que tienes obligaciones. Actúar como actúa este tipo es “abandonar”, es hasta denunciable. Es como el abandono de los perros en la carretera. El problema es que esta actitud no es rara, vivimos “sólo” para nosotros mismos y realmente, aunque demos para ONGs e historias similares, realmente nos importa tres pitos lo que le pueda pasar al vecino de al lado. Es más, no moveremos un dedo si eso nos supone que nos vamos a perder “Salsa Rosa” o cualquier mierda por el estilo. Y si la persona que requiere ayuda es anciana, peor me lo pones. Pero claro, algún día, si la comida-basura no nos ha matado, llegaremos a “esas edades delicadas” y entonces, … ¿¿qué pasará??

 
 

¡Por una digna tercera edad! (notiticia edificante a diferencia de la anterior)

No sé si llegaremos, pero si es así, ojalá podamos estar como estos 40 ancianos que han formado una banda en UK y que en el conocido TOP 40 han llegado a la sexta posición. Esto lo han conseguido con un sencillo del My generation de The Who.

Más, aquí.

Con ustedes, Los Zimmers!!