"'La camarera me dice que vuelva cuando el restaurante esté cerrado', narra el escritor sobre su trabajo en Brasil. 'Acabamos teniendo sexo en una silla y después sobre una mesa. Esa actuación hizo que el restaurante fuera descrito en la guía como 'una sorpresa agradable' donde 'el servicio es muy amistoso'. Podría argumentarse que Khonstamm no mintió, que el servicio fue muy atento con él y que, no cabe duda, aquello supuso una 'sorpresa agradable'. Sin embargo, las guías Lonely Planet no basan sus críticas gastronómicas en el apetito carnal de sus camareras."
Más, aquí.
La descripción anterior forma parte del libro "¿Van los escritores de viajes al infierno?", cuyo autor, Thomas Khonstamm, escritor de viajes, concretamente -y ahí le puede doler a muchos- en las guías Lonely Planet, alabó restaurantes tras lograr los favores sexuales de sus camareras, escribió sobre un país en el que no había estado y vendió drogas para pagar travesías que debería haberle pagado su editorial. Aunque el libro aún no está en las librerías, el ejemplar ya ha provocado que la editorial revise los ejemplares en los que ha colaborado Khonstamm, sobre Brasil, Chile, Venezuela, Colombia y el Caribe.
Esto me hace pensar sobre estas guías tan de moda en la actualidad en que "lo más in" es viajar a países exóticos y que tus libros de cabecera puedan ser guías de esta editorial o cualquier otro libro de viajes análogo, y que ir de vacaciones "al pueblo" esté mal visto. Hay mucho "romanticismo", lo cual no está mal, (aunque también mucho esnobismo) detrás de estos planes de vida, pero el problema viene en cuanto quien o quienes lo inspiran hacen o han hecho del cinismo su religión, como en el caso de este tipo, o, incluso si se demostrara cierto, quienes hacen negocio -no importa de qué manera- con quienes guiados por intereses románticos se mueven hacia estos países. Yo me sentiría estafado si fuera uno de esos "románticos". Por otra parte, también me ha hecho pensar en una peli, "El turista accidental", sobre un tipo que escribía libros de viajes sin moverse de su casa (y los dramas vitales que le rodean...), un buen guión, como siempre, de Lawrence Kasdan. Finalmente, me ha recordado a la peculiar visión que de los viajes a destinos turísticos "exóticos", tiene Michel Houellebecq, escritor que frecuenta bastante este blog, aunque ahora hace tiempo que no pasaba por aquí. Creo que Houellebecq lamentará que esta historia no se le haya ocurrido a él, aunque ya se sabe, "la realidad, siempre supera a la ficción."
"Tenga en cuenta que el catolicismo, una religión sutil que yo respeto, que sabía lo que conviene a la naturaleza del hombre, se alejó rápidamente del monoteísmo que imponía su doctrina inicial. A través del dogma de la Trinidad, del culto a la virgen y a los santos, el reconocimiento del papel de los poderes infernales, la admirable invención de los ángeles, reconstituyó poco a poco un auténtico politeísmo: y sólo con esta condición ha podido cubrir la tierra innumerables esplendores artísticos. ¡Un dios único! ¡Qué absurdo! ¡Qué absurdo, inhumano y mortífero!..."
("Plataforma", Michel Houellebecq)
Frase que en parte comparto en parte no. Como todas las frases, citas, y "proverbios" de Houellebecq y otros personajes que aquí incluyo, hay que ponerla en el contexto de la persona que las dice. Houellebecq pasa por ser el "enfant terrible" de las letras francesas actuales y es también tachado de pornógrafo, islamófobo y hasta algo xenófobo. Ni que decir tiene que este tipo de calificaciones, pueden pasar por ser hasta publicitarias dado que hoy en día una de las costumbres es que has de tener fobia a algo para ser alguien. Aún así, como he dicho, sí que comparto algo de esta frase, que en la novela "Plataforma", Houellebecq pone en boca de un egipcio renegado del Islam...
"Por mucho que se esfuercen, no consiguen que el sexo sea algo natural. No sólo se avergüenzan de su propio cuerpo, que no está a la altura de las exigencias del porno, sino que por los mismos motivos, no sienten la menor atracción hacia el cuerpo de los demás. Es imposible hacer el amor sin un cierto abandono, sin la aceptación, al menos temporal, de un cierto estado de dependencia y de debilidad. La exaltación sentimental y la obsesión sexual tiene el mismo origen, las dos proceden del olvido parcial de uno mismo; no es un terreno en el que podamos realizarnos sin perdernos. Nos hemos vuelto fríos, racionales, extremadamente conscientes de nuestra existencia individual y de nuestros derechos; ante todo, queremos evitar la alienación y la dependencia; para colmo estamos obsesionados con la salud y la higiene; ésas no son las condiciones ideales para hacer el amor."
(Michel Houellebecq, de nuevo en "Plataforma")
“Lo más probable es que jamás llegue a comprender Asia, pero eso no tiene mucha importancia. Se puede vivir en el mundo sin comprenderlo, basta con que te proporcione alimentos, caricias y amor. En Pattaya los alimentos y las caricias son baratos, según los criterios occidentales e incluso los asiáticos. Del amor me cuesta hablar. Ahora estoy seguro que Valérie fue una radiante excepción. Se contaba entre esos seres capaces de dedicar su vida a la felicidad de otra persona, de convertir esa felicidad en su objetivo. Es un fenómeno misterioso. Entraña la dicha, la sencillez y la alegría; pero sigo sin saber por qué o cómo se produce. Y si no he entendido el amor, ¿de qué me serviría entender todo lo demás?”
(Michel Houellebecq, "Plataforma")
"Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"
"El narrador de Ampliación del campo de hatalla es un ingeniero informático de 30 años, hastiado por su trabajo, que debe vender a sus posibles clientes las delicias de las nuevas tecnologías... Es un antihéroe que ha dejado de luchar, que espía apenas a sus congéneres, que se desliza hacia la depresión; lleva dos años de castidad, se refiere a «las mujeres que me abrían sus órganos» con tanta repugnancia como cuando habla de las egoístas psicoanalizadas... Con la precisión de una autopsia, describe el campo de batalla de la sociedad actual, la sociedad neoliberal, con sus perdedores en el ámbito económico y sexual: la ampliación del campo de batalla a todas las edades de la vida, a todas las clases sociales... "
Feroces críticas porque, realmente no deja títere con cabeza. Todo es digno de ser machacado. Y el machaque empieza desde el entorno inmediato del protagonista hasta llegar, poco a poco, a los valores de nuestra sociedad para luego retornar como un boomerang hacia el propio narrador.
Amargas críticas porque no hay punto de vuelta, no hay solución, todo está mal, no queda lugar a la esperanza. Y el problema es que el lector sale, después de la lectura del librito, consciente de que Houellebecq tiene sino toda, bastante razón. Ahí, quizás está el punto más provocador en la obra de Houellebecq: él nunca da soluciones, "no hay finales felices", si puede haberlos, los ha de buscar el lector y si no, quizás es que o no los hay o preferimos obviarlos y seguir viviendo con esa carga existencial.
Houellebecq se erige en narrador de una sociedad en crisis que no saldrá de la misma hasta que sea consciente de la misma. En ese sentido, sin lugar a dudas, la obra de Houellebecq es una obra que casi se diría es "un servicio público".
Para mí ha sido el descubrimiento literario del año sin ninguna duda (un poco con retraso, claro, pues soy "de ciencias"). Es "políticamente incorrecto", tachado de reaccionario, misógino, homófobo, islamófobo (de hecho, es tachado de casi todas la fobias), pero como se suele decir... "me la suda" pues de lo que he leído me parece que dice VERDADES COMO PUÑOS!!. Una pequeña selección de algunas de las que aparecen en "Las Partículas Elementales", recientemente citada en este blog:
Ya hace unos años (casi 10) que fue publicada en Francia pero no ha sido hasta ahora que ha llegado a mis manos un ejemplar de bolsillo de esta obra, con tintes aparentemente biográficos, de la obra de Michel Houllebecq (Compactos Anagrama, libro 299) .
No la he acabado todavía por lo que ésta no pretende ser una crítica en sentido estricto, sino una recomendación. Me da muy buenas vibraciones, me hace sentir identificado en algunos puntos y tiene algunos parágrafos que merecen ser referenciados como citas:
"Para el occidental contemporáneo, incluso cuando se encuentra bien, la idea de la muerte constituye una especie de ruido de fondo que invade el cerebro cuando se desdibujan los proyectos y los deseos. Con la edad, la presencia del ruido aumenta; puede compararse a un zumbido sordo, a veces acompañado de un chirrido. En otras épocas el ruido de fondo lo constituía la espera del Señor; hoy lo constituye la espera de la muerte. Así son las cosas." Michel Houellebecq (Las partículas elementales)
¿El argumento?, pues es una especie de "biopic", políticamente incorrecto, de la vida de "yo" (pues podríamos identificarnos fácilmente con él/los protagonistas) y mi "alter ego" (que te identifiques con "yo" o su "alter ego" es cuestión de cada uno), un hermanastro con el que nos unen algunas cosas pero nos separan muchísimas más, entre ellas la concepción de la vida, en lo espiritual o en lo carnal y lo que esta manera de enfocar la existencia implica en el devenir de la misma.
Recomendable, sin duda, al igual que otras obras de






















