Sí, desde aquí, desde un pequeño pueblecito del Maestrazgo donde he pasado siempre que he podido, días o semanas veraniegas, escribo este post. Lo escribo, a la vista de la escena "al natural" que sirve de ilustración. Unos días de descanso. Unos días de recuerdo. Unos días de reflexión.
De descanso porque, ¿quien a estas alturas del año, pueda o no tomar vacaciones, no siente que lo necesita?. Y el símil de la "necesidad de recargar pilas", creo que es más que oportuno. Para tirar hasta final de año, lo que es yo, necesito esta "recarga". No sólo por la necesidad de recuperar energías sino también por la inspiración para nuevas ideas, nuevos bríos, tanto en lo personal como en lo profesional (en el orden que se prefiera), porque ya habíamos llegado a un punto un tanto "viciado" en que ya no surgían nuevas ideas para afrontar los viejos retos que persisten o los que sin duda aparecerán próximamente...
De recuerdo porque... la verdad es que este año ha sido particularmente duro. Tengo 42 años, osease que me voy haciendo mayor, y cuando te vas "haciendo mayor" lo lógico es pensar, "ya no me marearán tanto"... ¡¡PUES NO!!, diría que cada año que pasa, mis mareos y males de cabeza van a más, y este año, pese a la crisis, no han sido tanto "profesionales" como más bien "personales", con sombras pero también con luces (afortunadamente). Sólo me cabe desear que lo que quede de año me sea más leve o incluso, ya me atrevería a desear, con más luces que sombras. En cuanto a lo "profesional" simplemente espero "que se mantenga".
De reflexión, algo muy relacionado con lo anterior, porque a veces toca hacerlo, para no repetir viejos errores... ya habrá nuevos que cometer o, siendo positivos, para afrontar proactivamente el futuro. Este futuro, salvo raras excepciones, nunca "me ha venido al encuentro" sino que he salido yo a por él. Ahora toca de nuevo, pero sin impulsividad, proactiva pero reflexivamente, minimizando las posibilidades de error.
Estas son mis vacaciones... éstas y... 8 días que me he pasado en Islandia, como más o menos anticipaba en el blog. Próximamente haré una narración ilustrada de lo que he visto y vivido en aquellas latitudes.
Parece mentira pero así es. Aún no es momento para ir haciendo balance del año, pero casi. Ahora toca desconectar por unos días de los problemas habituales y un poco de "relax", si es que se puede cuando estás con la familia. Por suerte -algunos dirían que por desgracia- mi familia es bien corta: mis padres y mi hermana, y estos días los amigos estan cada uno con los suyos. Pero no todo el mundo "disfruta" de "familias cortas", y bien avenidas, de ahí lo que he leído hoy por ahí: se recomienda "asertividad", mucha "empatía", especialmente hacia la suegra... cómo no! el "espantajo" de las pobres suegras!
Por suerte también mi corta familia está unida y aunque es triste pensarlo, lo positivo de la Navidad es comprobar que aún estamos todos ahí, recordar con melancolía a los que se fueron, pero, como dice mi padre, con positividad hacia los que se nos acerquen...
No me enrollaré más, estos días que dispondré de algo de tiempo (espero) colgaré una serie de posts que tengo pendientes desde hace semanas pero que líos diversos me han impedido colgar. Por lo pronto, os deseo a tod@s unas buenas fiestas, una buena salida (y entrada) de año, que el año 2009 os traiga cualquier cosa menos crisis -ni económica ni en ningún sentido- y, por si acaso, para ir pasando estos días... no olvideis hacerlo todo con asertividad y empatía no sólo hacia las suegras sino hacia cualquiera que se os acerque ...
¡FELICES FIESTAS!
PD: De propina, a guisa de postal navideña, una pequeña "joya" del cine silente, el pionero "Santa Claus", firmado por G.A. Smith en 1898, cortesía de aquí.
... bueno... SE ACABARON (las vacaciones). Vuelta al trabajo, vuelta a casa, vuelta a la rutina, vuelta a ver a los colegas pero también a toparse con los capullos de siempre (¡¡y los que vendrán!!). Comenzar un nuevo año pues, en el fondo, el año no comienza en uno de enero, sino más bien a la vuelta de las vacaciones. Despedirse de los colegas y capullos que te encuentras en tus vacaciones, quizás para no volverlos a encontrar nunca. Definitivamente el tiempo pasa de forma implacable...
Y digo bien, "vacaciones" o "viajar", porque en ocasiones una cosa es incompatible con la otra... Me explico, las vacaciones llevan aparejado el descanso (mental y físico) y el viajar, no necesariamente, sobre todo en lo que se refiere a lo físico. Esto no quiere decir que viajando no se pase bien, se conozcan nuevos lugares, nuevas personas, se practiquen nuevas actividades, etc... pero los días de asueto pasan y te encuentras en seguida, que se te han acabado y que hay que volver al trabajo y que no ha habido tiempo para "descansar del viaje". Por contra, reivindico el descanso "puro y duro". Quedarse en casa, disfrutar de aquella casa por la que pagas un alquiler o una hipoteca de la que te quedan más años que tú mismo/a por pagar y que, curiosamente, como te pasas todo el día trabajando, sólo la ves (que no disfrutas) en cuanto llegas a casa por la noche, con el tiempo justo para cenar e irte a dormir... (¡vaya plan!). También es un buen momento para poner las cosas en orden - aquellas que hace tiempo esperabas arreglar y que no ha habido tiempo de hacerlo- ¡bien!, pues ahora es el momento. Finalmente, reivindico el poder quedarse en casa bien repantigado/a en tu sillón, viendo la tele, o viendo llover por la ventana, escuchando música... ¿por qué no?... como ésta...
La Pasión según San Mateo de J.S. Bach, en el primer coro: "Kommt ihr Toechter" en versión Roy Goodman dirigiendo al Brandenburg Consort.























