En cuestiones de lecturas me muevo un poco a impulsos. A veces me da por leer sobre un determinado tema, me hago con un determinado libro y si me engancha suficientemente sigo "documentándome" (haciéndome con más y más libros sobre ese mismo tema). Ya hace tiempo que este fenómeno "obsesivo-literario" lo experimento con respecto a mi ciudad, a Barcelona, pero no "cualquier Barcelona" y no necesariamente la actual, para ello están las guías generalistas o las específicas (locales donde salir de noche, museos, curiosidades diversas, etc...) ni tampoco los temas políticos, o las novelas. La novela histórica en concreto, tan de moda en ejemplos como "la Catedral del Mar", tampoco me interesa especialmente porque de hecho, no siendo ningún experto en historia medieval de la ciudad considero que ya sé algo y si me interesa algo más, lo haré con un libro de historia no con "la historia novelada". No, mis intereses actuales me mueven hacia la Barcelona de finales del siglo XIX-principios del XX, casi hasta el comienzo de la Guerra Civil. ¿Qué mundo particular había en aquella época en la que es ahora una ciudad moderna, turística y hasta pija?, ¿qué pensaba la gente?, ¿qué intereses movían a las personas en la época de nuestros abuelos?.
El año pasado se publicaron una serie de libros en relación al centenario de la "Setmana Tràgica". Yo me hice eco de uno de ellos. Ahora me voy a hacer también eco de otros dos que reflejan una Barcelona 20 años posterior a la de la famosa "setmana". Son libros de una temática similar -entre ellos- pero de un tono un poco diferente. La similar temática vendría a ser la de una cierta "Barcelona canalla" pero como decía, el tono es diferente. Ambos han sido reeditados en la versión catalana.
El primero de los que hablaré fue publicado en 1931 por un periodista, pionero del periodismo de investigación, cuyo nombre era Josep Maria Planes, un periodista "de raza" que murió tempranamente -a los 29 años- tras ser tiroteado por gente de la FAI al poco de iniciada la Guerra Civil. Esta muerte le sobrevino por otros motivos que no vienen demasiado al caso pero derivan precisamente de su profesión investigadora-periodística. Mucho antes de que esto sucediese, a finales de los años 20 y principios de los 30, frecuentaba los locales más bohemios de la ciudad, tales como la Criolla, el Villa Rosa, el Edén Concert o la Casa Llibre, acompañado del escritor Josep Maria de Sagarra. Con sus visitas nocturnas -y no necesariamente- por estos locales ubicados en la zona que ahora frecuentan los turistas y son escenario de espectáculos poco edificantes, como los del pasado verano bajo los arcos del Mercat de la Boqueria, publicó este libro, Nits de Barcelona. Un libro que refleja luces rojas por calles que ya no existen o son irreconocibles, prostitutas e invertidos, pianos eléctricos acompañando los bailes "agarraos", inmundicia por las calles y cocaína por los garitos. Un libro escrito con gran estilo que pone en contexto de la época y está deliciosamente ilustrado por Oleguer Junyent. Proa.
Publicado cinco años antes tenemos otra muestra de "periodismo de investigación" debida a Francesc Madrid, Sang a les Drassanes. Un libro en un tono mucho más duro que el anterior y presentado no tanto como "crónica de lugares" sino como "crónica de personas en lugares", moviéndose muy poco del distrito V de Barcelona el cual comenzó a llamarse "Barrio Chino" curiosamente a partir de esta obra. No sabría muy bien si llamarla "novela", "ensayo", "crónica periodística", ... porque lo cierto es que es un poco una mezcla de todas, en una sucesión de historias explicadas que recuerdan a los ambientes reflejados en las pelis del Chaplin de los bajos fondos londinenses, sólo que con mucha más mugre, pulgas, chinches y gente de baja estofa... pero que vive la vida intensamente (aunque ésta sea corta). A contra vent Editors.
Pocas veces un accidente de tráfico ha levantado tanta indignación social. Incluso ha conmovido al fiscal de seguridad vial, Bartolomé Vargas, que ayer decidió intervenir para que se esclarezca el caso del conductor que atropelló y mató a un ciclista de 17 años y, tras resultar absuelto, ahora pide a la familia del fallecido 20.000 euros por los daños sufridos por su coche, un Audi A-8."
Esta semana he colgado varias noticias sobre la justicia, o los intentos bizarros, rayanos con la absoluta inmoralidad, de hacerla. Ninguno tan dramático como éste. Un tipo va en su coche de alta cilindrada por una carretera. Va a una velocidad que parece que no era en absoluto la que debía (hay indicios de que casi la duplicaba). Atropella y mata a un chaval que iba en bicicleta. La Guardia Civil interviene, se le toman los índices de alcoholemia, pero, por diversas irregularidades, al final resulta que el tipo queda impune y el único que paga es el seguro... 30 y pico mil Euros a unos padres por la muerte de un hijo. El responsable del atropello, no se sabe por qué motivo, sale a la palestra, casi 4 años después, a pedir una indemnización a los padres... de 20.000 Euros!!! Por qué?, porque la sangre del chaval le salpicó el coche, porque los huesos del chaval le destrozaron la carrocería?... HAY QUE SER CABRONAZO!!!... Espero que el fiscal, como parece ser, "tome cartas en el asunto" y meta a este impresentable donde le toca....
¿Cuántos "mundos" hay en "el nuestro"?. Se supone que estamos en el primero, pero convivimos con el "cuarto", entendiéndose por tal el de una población cada vez más creciente de pobres de todo tipo y origen. La última película del maestro Cronenberg, explora las relaciones con otro mundo un poco diferente de los anteriores, el de los bajos fondos y las mafias foráneas que se instalan en nuestra cómoda sociedad occidental. En este caso, hablamos de la mafia rusa en Londres.
La peli, de entrada diré sabiamente narrada, muestra la convivencia con ese submundo y el de la sociedad de ciudadanos comunes. El nexo lo fija la muerte de una joven prostituta, que antes de dejar este mundo, da a luz a una niña y un montón de secretos inconfesables de un "capo" de la mafia rusa de ese Londres bien alejado del glamour de las revistas del corazón. Desde ese punto de vista, se aleja un poco de lo que sería una pura (y no simple) historia de gángsters, para plantearnos la existencia de los mismos en una sociedad actual y coditidiana. Obviamente Cronenberg, particularmente dado a explorar el lado violento de los seres humanos, no se recata lo más mínimo en mostrar que bajo una apariencia de pacíficos pero sofisticados "vecinos" esconden lo más podrido que imaginarse pueda, y que bajo la imagen de tranquila sociedad, la nuestra puede ser tan violenta como la que más.
En la peli negra, muy negra, sobre todo a medida que avanza la historia, se ven elementos de otros films de gángsters y de mafia, algo que no puede evitarse pero la originalidad radica, precisamente, en que a diferencia de un cine más específico de gángsters, éstos, están ahí, y conviven con nosotros.
El personaje estrella, es por descontado el del chófer, interpretado por un Viggo Mortensen, sin duda, mucho más interesante que aquél que se presentara como "Alatriste" y que puede ser mucho más canalla que el personaje de Pérez-Reverte, aunque es un personaje cargado de matices y que hasta que no va avanzando el film, no percibes bien bien, "de qué pie cojea". Un personaje ambiguo, en suma. Frente a él el capo mafioso, el genial Armin Mueller-Stahl, un líder mucho menos ambiguo, bien alejado del personaje que interpreta Paul Newman en "Camino a Perdición", con un hijo que es su "oveja negra", interpretado por Vincent Cassel, en un rol similar al que en la peli de Paul Newman interpretara Daniel Craig. Es quizás en estos paralelismos donde se le puede reprochar alguna falta de originalidad en el tema, aunque no lo es cuando apreciamos el nuevo punto de vista desde el que lo apreciamos.
La violencia es protagonista, en algunos momentos explícita (y sin recato alguno) y en otros mucho menos explícita pero sí subyacente, y el choque con el universo del mundo cotidiano es el otro importante protagonista, algo común en la filmografía de Cronenberg.
Una película recomendable aunque no, por descontado, a las "almas sensibles".
No hay nada como trabajar en el campo, las jornadas pueden ser duras, pero la Naturaleza, el Sol, el agua, hacen a todos mucho más saludables. Además, cuando acaba la jornada, siempre hay opciones para relajarse... Esto lo hemos podido hacer todos en alguna ocasión, todos... El problema viene cuando esto ocurre y estás en medio de una guerra, cuando tu "lugar de trabajo" acaba convirtiéndose en objetivo. Eso es algo con lo que convivían los protagonistas de las fotos que se muestran. Su lugar de trabajo estaba en la mayor fábrica de la muerte del régimen nazi, concretamente en el complejo Auschwitz-Birkenau. Eran los guardianes y verdugos de los millones de víctimas de todo tipo (no sólo judíos) que pasaron por allá. Para ellos el problema no era convivir y participar activamente en el exterminio de otros seres humanos, tampoco lo era el olor continuo a carne chamuscada. El estrés lo provocaba la cercanía de los tanques rusos, y había que relajarse...
Un documento único que muestra hasta qué punto puede llegar el ser humano, exterminando con total frialdad, casi como si fuera un trabajo mecánico, a otros congéneres suyos. Más información, aquí y sobre todo, acá (United States Holocaust Memorial Museum).
"La prensa portuguesa ha publicado este jueves extractos del diario íntimo de Kate McCann, imputada por la desaparición de su hija Madeleine el pasado mayo en el sur de Portugal, que aparece como una mujer 'agotada' por el cuidado de sus tres hijos 'revoltosos' e 'histéricos'.
En su diario, señala el periódico Correio da Manha, Kate McCann 'se queja frecuentemente de que sus hijos son histéricos' y habla de Madeleine como una niña cuyo exceso de vitalidad 'le agota'.
Por otro lado, afirma que su esposo 'Gerry no la ayuda en las tareas domésticas y que ella debe ocuparse de los más pequeños', agrega Correio da Manha.
Según el rotativo Público, este diario, escrito en una agenda, demuestra 'la preocupación [de Kate McCann] por el cuidado de sus revoltosos hijos y su dificultad para disciplinarlos'."
¡Ufff!... Todavía no he comentado nada del "asunto Madeleine" pero no ha sido por falta de ganas. Quizás comenzaré con este extracto de la prensa, poco después de que la noticia del vuelco en la investigación, pasando por una previa desaparición-posible secuestro con gran trasfondo mediático (gracias sobre todo a los sensacionalistas tabloides británicos). Yo no sé qué pasará con los indicios cada vez más volcados a unos supuestos "malos padres" (alcohólicos, irresponsables con respecto a sus hijos, etc...). Dejando de lado la veracidad o no de las supuestas entradas en el diario de "la madre" (Kate McCann) que refleja la prensa portuguesa (como se muestra más arriba), estoy seguro que más de un padre y más de una madre se ven reflejados en "esas" entradas en el diario. Por otra parte, los que no somos padres, seguro que también somos capaces de reconocer situaciones análogas a la descrita. ¿Convierte eso a los McCann en culpables o es que buscamos morbo por encima de todo?... ¡Ufff!, cada vez huele más mal todo esto, sobre todo cuando parece que hasta los propios ingleses, siempre "tan suyos" tan dados a sentirse superiores a cualquiera que viva más al sur que ellos, están empezando a "disparar" contra las hasta ahora "inocentes víctimas" de esta historia, los pobres "papaítos". ¿Qué pasará si después de todo -yo, haciendo de "abogado del diablo"- todas estas pruebas, son puramente circunstanciales?
Poca gente imagina que cuando pasea por algunos de los lugares más turísticos de Barcelona, donde admira y hace fotos de los monumentos (o de las "escenas cotidianas"), toma algo en las terrazas (o en la calle), asiste a espectáculos callejeros, etc, etc... hace más de 100 años, la gente de la época venía a hacer básicamente lo mismo: poblar en abundancia esas calles, admirar monumentos (básicamente iglesias), tomar lo que vendían los vendedores callejeros o ser robada por carteristas (esto último también pasa ahora) y asistir a espectáculos callejeros, sólo que en la época podían ser "ligeramente" diferentes.
Porque la última ejecución pública -uno de los espectáculos "ligeramente" diferentes de que hablo- se celebró en el solar de lo que ahora es un instituto de enseñanza secundaria. Eso no quiere decir que fuera la última ejecución pero sí fue, efectivamente, la última pública. Las formas de ejecución en la capital catalana no eran diferentes de las "usuales" en otros países desde la Edad Media a juzgar por lo que muestra el escritor Joan de Deu Domènech en su último libro "L'espectacle de la pena de Mort" (La Campana). En él se presenta la historia de las ejecuciones públicas en la ciudad condal, suplicios que podían acabar o no en muerte, la horca, las decapitaciones e inmersiones en agua reservadas a los nobles, la hoguera --generalmente de cadáveres, pero no siempre--, los fusilamientos y, finalmente, el garrote vil.
En sus páginas se puede seguir el itinerario macabro de la muerte institucionalizada. Así por ejemplo, bajo las terrazas de la plaza del Pi, hoy pobladas de turistas, se encontraba el osario al que se trasladaban los restos mondados de los colgados en la Creu Coberta. En la esquina de las calles del Taulat y Llacuna, el Canyet, se pudrían los homosexuales y herejes que no merecían ni una sepultura digna. En las calles de la Llibreteria y la Bòria, empezaba la procesión de los condenados a los que se les amputaban puños, orejas o nariz y raramente llegaban vivos a los cadalsos de la Boqueria, el Rec o el actual Pla de Palau, etc, etc...
Sobria, minuciosa y un poco fría reconstrucción de la investigación llevada a cabo para descubrir a un asesino en serie, Zodiac o "el asesino del Zodíaco", el cual sembró de crímenes la Bahía de San Francisco y mantuvo en jaque a la policía a finales de los 60 y primera parte de los 70. Thriller poco al uso, sin escenas de acción, en el que el protagonismo pasa rápidamente del asesino, a los tres investigadores que intentaron -en vano- cazarle. Retrato de la repercusión obsesiva que esta "caza" supuso en los tres protagonistas, caza y obsesión bastante alejadas de las que el anterior film sobre Zodiac, Harry el Sucio (1971) propuso (sobre todo en lo que a métodos se refiere).
Film bastante alejado de anteriores trabajos de su director, David Fincher (Seven (1995) o El Club de la Lucha (1999), una especie de "CSI" pero en versión realista y setentera que pese a su larga duración, sin duda hará las delicias de los aficionados al cine policíaco "de autor".
Hace poco leímos que un parricida que se cargó a su padre a flechazos y consiguió el descarrilamiento de varios trenes que pasaban cerca de su casa, "ha encontrado el amor" y se casará (si no lo ha hecho ya) en la cárcel. Pocos tiempo antes nos enteramos que el "asesino de la katana" también había encontrado pareja (de hecho, ella le encontró a él a quien se declaró por carta, y parece que fue una entre decenas de cartas de "admiradoras"). En Estados Unidos, es de dominio público que un serial killer como Ted Bundy quien fue juzgado y ejecutado tras demostrarse que había violado y se había cargado salvajemente a más de una treintena de mujeres (aunque se cree que pudieron ser cientos) estuvo recibiendo prácticamente hasta el día de su ejecución centenares de cartas y propuestas de matrimonio.
Cuando leo o me entero de estas cosas es cuando no me cuadran las ideas. ¿Dónde está la frontera del maltrato?... y lo digo sobre todo cuando pienso en que estas mujeres si llegan a "ser correspondidas" por tipos como estos (y quizás menos, "simples" maltratadores no asesinos o incluso chulos de barrio), más tarde o más temprano son "carne de maltrato" sino de asesinato... ¿hay quizás una atracción morbosa por que "les suiciden"?, ¿qué les lleva a "firmar ese cheque en blanco" a unos asesinos?
No es que sea muy aficionado al fútbol, pero, francamente, ver este "jugadón" hace olvidar por unos momentos el "mal rollo" creado por uno de esos "tarados" que a veces se hacen notar en los EEUU...
Curiosos los comentarios en portugués (brasileño)...
Personalmente creo que no, pero parece que es lo que está ocurriendo en estos momentos en Alemania, respecto a la figura de Hitler:
"'Nunca tuvimos tanto Hitler', dijo hace dos años el prestigioso semanario alemán Die Zeit, aludiendo a la presencia mediática del dictador, mientras la historia del país se toma a la ligera, se refuerza el movimiento nazi y cada vez quedan menos testigos directos.
Las autoridades afirman que el país no ha olvidado cómo el fanatismo llevó a un conflicto que dejó millones de muertos y el país destruido. Pero desde entonces 'nunca se vio tanto antisemitismo como ahora', según la presidenta del Consejo Judío, Charlotte Knobloch. 'Los ataques antisemitas y de ultraderecha son de una evidencia y agresividad que recuerda al tiempo posterior a 1933', añade."
A ver, la primera cuestión es evidente, ¿SOMOS TONTOS O QUÉ?. Creo que es de sentido común saber que no se huye de lo que produce risa o conmiseración, sino más bien todo lo contrario. En cambio aquello que produce miedo, terror, asco, etc... hacia aquello es difícil que dirijamos nuestros pasos. Si es así, ¿qué se busca con facilitar esta "cercanía" a estos personajes?. Supongo que en cierta forma lo mismo que se buscaba en la última etapa de Franco, cuando el NODO y TVE lo presentaban casi como un "abuelete venerable", alguien entrañable que solamente había sido un poco duro con algunos "hijos" pero que en realidad aplicaba la máxima bíblica del "hijo pródigo", ¿no?.
Creo que frente a estos "cantos de sirena", la importancia de la "memoria histórica" cada vez se hace más evidente, y no sólo en lo que se refiere a la Segunda Guerra Mundial y el nazismo, sino también a efectos más "locales" como nuestra Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. Aquí ha llegado poco "a la calle" el fenómeno de reírse del franquismo y todo lo que implicó, pero, curiosamente, parece que se está despertando cierta "nostalgia" en relación a aquella época a través de colecciones que van sacando a la calle diarios como "El Mundo", en relación a sellos, billetes, monedas, etc... de la época franquista. Esto podría pensarse que es, en principio menor, pero cuando este tema va asociado al fenómeno "revisionista" (Pío Moa y similares) y es paralelo a que la mayoría de la gente lectora y seguidora de estos "media" corresponden al perfil "anti-memoria histórica", comienzo a temblar... ¿estaremos condenados a repetir la historia?
... que sólo acaba juzgándoles la Historia (y según ellos, Dios)? Viendo la imagen de abajo, me da la impresión que "por más muerto que esté el perro, la rabia sigue"...
De todas maneras, celebro ver que si este hijo de puta se ha salvado de que la Justicia Humana le alcanzara, quizás haya otros que no tengan su suerte...
... para que la Justicia llegue a tiempo de enchironarlo...
En el fondo, este CABRÓN me recuerda tanto a su admirado FRANCISCO FRANCO. Todos los "salvapatrias" son iguales, pero, ¡qué pocos se han llevado su merecido!