La tarde-noche del sábado pasado fue de "agenda apretada". Tras regresar al hotel, en Tres Cantos -por cierto, bonito pueblo y confortable hotel- ducha y un rato de descanso que no llegó ni a siesta, pues con el "tute" de la mañana, uno ya estaba un poco "pa l’arrastre" pero el plan del día todavía no se había acabado. Mis amigos en Tres Cantos me habían recomendado una librería especializada en cine, la "8 y medio" cerca de la calle Princesa. Como no disponía de demasiado tiempo y no me apetecía ir a "cortesingleses" o "efenaques", cosa que puedo hacer perfectamente en Barcelona, preferí ver algo diferente. No recuerdo que haya librerías especializadas en cine en Barcelona por lo que creo que vale la pena ir a lugares como éste (si te interesa el cine, claro!).
Previo a todo eso, había contactado por e-mail en días anteriores con mi hasta entonces "colega virtual" R. y el mismo día, por vía telefónica, y en la conversación, quedamos en la librería en cuestión. Le he de agradecer profundamente el aceptar quedar en Madrid con alguien al que no había visto en su vida (una cita "casi a ciegas") y el proporcionarme parte de su tiempo, el hacerme de guía, mostrándome Madrid, desde otra perspectiva y, en general, su amable hospitalidad. Es curioso ésto. Cada vez más, la forma de conocer a otras personas no es un "cara a cara" sino de forma virtual. Yo, en principio es algo que no veo mal, siempre y cuando la relación sea limitada. Para mí una relación "a distancia" nunca puede aspirar a nada más que un "buen rollo" y poco más. En cambio cuando te ves "cara a cara" con tu interlocutor/a, ves como es físicamente, si responde a lo que habías imaginado, completas un poco tu imagen de esa persona y la relación puede evolucionar (o no)… Y no me refiero sólo a si es persona agraciada físicamente o no, me refiero, sobre todo a como acompañan palabras con gestos, qué grado de sinceridad hay en lo que alguien, a quien sólo has conocido virtualmente y por tanto de una forma que puede ser engañosa, pueda decirte. Ya se sabe "la cara es el espejo del alma" o "nuestros gestos nos traicionan" (aunque también pueden reforzar lo que decimos) y al revés, el sentido de lo que decimos, puede cambiar mucho si lo hacemos por escrito, o lo hacemos oralmente y con una obvia expresión física que lo acompañe…
Así, son habituales las decepciones cuando alguien se encuentra con otra persona en una "cita a ciegas", sobre todo si se había hecho una idea diferente de lo que encuentras: en lo físico (y circulan vídeos por Internet de patéticos programas de televisión al respecto), o, más frecuentemente, porque se vé que los gestos no acompañan a las palabras de la otra persona, porque no es sincera, porque esconde algo o, simplemente, porque, en realidad, poco hay que sea de interés en esa persona o ves que no le interesa lo más mínimo lo que puedas decir. También puede pasar que si vas con una actitud abierta pero un poquillo "escrutadora" te encuentres con una persona que adopta una actitud similar, es decir, mostrándose, pero, a la vez, guardando distancias (aunque sin exagerar). Para mí es lo natural y lo que cabe esperar en una persona prudente, eso y que sea "natural", que no "vaya de nada", vamos!.
He de decir que R. me dió perfecta muestra de ser de este último tipo de personas, con lo cual el rato fue la mar de agradable y espero poder repetirlo en otra ocasión, en Madrid o en BCN. Como supongo que me leerá, le quiero dar las gracias una vez más.
Siempre he pensado que catalanes y madrileños o madrileños y catalanes (no es cuestión "de orden") a la vez tenemos rivalidad "entre ciudades" y a la vez tenemos un gran respeto mutuo, en buena medida también debido a un profundo desconocimiento mutuo. No voy a ponerme aquí a hacer excesivas disquisiciones sobre el tema de las diferencias entre uno y otro lugar y sus gentes, pues hay expertos (¿antropólogos?, ¿sociólogos?) en el tema que seguro podrían decir cosas mucho más interesantes que las sandeces que yo, "chico de Ciencias", pueda aportar a algo que va "de Humanidades". Me basta decir que "en todos sitios cuecen habas" y que tan buena gente hay en un lugar como en otro (y al revés, que tanto cabrón suelto hay en un lugar com en el otro), eso lo primero. Que me quedo con la gente abierta de miras en un lugar y en el otro, y la gente de buen rollo, y no los/as recelosos/as o los que se sientan superiores o pretendan imponerte algo por el hecho de haber nacido aquí o allá. Me quedo con la gente que te respeta y respeta tu cultura y tu forma de ser y si no lo sabían o les habían dicho otra cosa, descubren que no eres una especie de diablo con cola y tridente incluidos. Muchos catalanes, cuando vamos a Madrid, tenemos una serie de sentimientos encontrados sobre cómo nos recibirán, qué pasará cuando noten nuestro acento catalán o si se nos escapa alguna palabra en nuestro idioma, o pensamos si nos dirán algo sobre Carod o insinuarán algo sobre el tópico de lo tacaños que somos (no sé quien coj... se inventó el tópico), o cualquier tema similar. No es porque no puedas replicar a cualquier historia de este tipo es porque este tipo de situaciones, cansa un poco... Por fortuna los temores son mayoritariamente infundados, pero es dificil evitar un cierto repelús antes de iniciar un viaje a la "capital del Reino".
El caso es que viven muchos catalanes en Madrid, al igual que en Barcelona madrileños. El caso es que la "Caixa" está por todas partes, al igual que el "Pans & Company", el "Barça" y muchas otras “señales de identidad” catalanas... (similar pasa con Cajamadrid y otra entidades madrileñas en Barcelona) y no pasa nada!. El caso es que cuando tomas un taxi, cada vez hay menos taxistas energúmenos que después del "Buenos días" te digan "¿se ha enterado de la última de Carod?". El caso es que tengo amigos catalanes en Madrid y hablan magníficamente bien de lo que están viviendo en el último año en la capital.
No tengo muy claro si es más antiguo el Metro de Madrid o el de Barcelona, pero lo que me queda bastante claro es que probablemente no fueron los mismos ingenieros los que trabajaron en un lugar o el otro. No hay nada que sea perfecto en esta vida, pero cuando convives con ello durante muchos años o toda una vida, acabas acostumbrándote, dejando de ver ya no los defectos sino más bien las cosas que te parecerían "mejorables" (al menos desde tu punto de vista). Hecho este preámbulo he llegado a hacer una serie de observaciones/interrogantes sobre el metro de Madrid, de hecho son más bien interrogantes, que si alguien me las aclara, le quedaré profundamente agradecido.
2) Pregunta importante, ¿Por qué en los vagones del metro madrileño, dentro, aparecen paneles de TODAS LAS LÍNEAS sin dejar claro en ningún momento en qué línea estás tú en ese momento?. Quizás los lugareños lo tengan muy claro pero los que venimos de otros lugares, francamente, acabamos perdidos, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de líneas que hay. En Barcelona, p.ej. dentro del vagón, únicamente aparecen plafones de información de la línea en la que estás viajando en ese momento y PLANOS de todas las líneas (para que te sitúes relativamente en LA CIUDAD AL COMPLETO).
4) Hay algunos colores de línea que son bastante parecidos, con lo cual aún acabas más confuso... "¿Cojo la línea PANTONE 529 o la PANTONE 237?". En fin, que casi tienes que ser un experto en orientación espacial y reconocimiento cromático para situarte.
5) Acostumbrado a Barcelona, con transbordos de, máximo, 2 minutos de caminar (tirando largo), no puedo entender como hay transbordos tan largos y con tan pocas escaleras mecánicas. Uno acaba hecho polvo, sobre todo si va cargado con maletas o similares.
6) Los pasillos con techos muy bajos, es decir, de 1,80 como máximo, son geniales para acabar con un chichón (como mínimo) o coger una tortícolis. Yo no soy alto (1,75) pero a poco que calce unos zapatos con un mínimo de altura, tengo que ir con mucho cuidado de "no despeinarme" con los techos de algunos pasillos del metro madrileño.
7) ¿Por qué el espacio vagón-andén es tan ancho en algunas estaciones?. No quiero pensar en alguien que camine un poco mal, porque seguro que acabará caminando... "mal del todo".
8) ¿Por qué hay trenes (tan) viejos que conviven con algunos muy nuevos a la vez que trenes muy anchos con otros estrechos?
Tras la llegada, con todo el equipaje encima, toca hacer lo posible por recuperar fuerzas (si tienes apetito) o intentar liberarte de tu carga. Como a las 7 y pico de la mañana, por más frío que haga, uno no tiene demasiadas ganas de echarle algo al estómago, decidimos dirigirnos al hostal de M.E., quien tuvo la suerte de que yo no dispuse y pudo encontrar una cama en Argüelles, en el mismo Madrid. Desde Chamartín, se va al sitio en cuestión en Metro, con un único transbordo. Por cierto, en otro post, hablaré del Metro de Madrid y los sentimientos que me produce a mí y a bastante gente con la que he comentado el tema. Costó unos 20 minutos llegar al hostal, previos a los cuales, tuvimos un "hospitalario" recibimiento (bueno, de hecho, todos los que estaban en el andén) por parte de un tipo un poco chiflado, un poco borracho y en cualquier caso un tipo que respondía al fenotipo "manifestante-banderagallina" (porque "aguilucho" es decir mucho…). Supongo que eso tuvo su lado positivo porque sirvió para despertarnos un poco de la fría mañana.
Tras dejar el equipaje de M.E. en el Hostal, nos dirigimos… "como quien no quiere la cosa", a desayunar en la Puerta del Sol y anejos y céntricos barrios. La primera impresión de ver Madrid a las 8 de una fr
ía mañana de Marzo, pero en sábado (detalle importante), es de lo más interesante. Las calles semivacías, algo así como alguna escena de película de Aménabar (¿"Abre los ojos"?). Interesante sensación, aunque un poco fría, con lo cual, el desayuno obligado fue a base de churros (¿porras?, nunca me ha quedado clara si la diferencia es en grosor o en longitud…), con chocolate bien caliente. Con las "pilas recargadas" y yo, con bolsa de equipaje y cámara, iniciamos un peculiar viaje mañanero por el "Madrid de los Austrias" que ilustro aquí…
Habíamos quedado con unos amigos en Tres Cantos, cerca, por tanto de mi hotel, por lo tanto, volvímos a Chamartín a coger el tren de cercanías (en principio sin ningún problema reseñable, al menos en sábado) y aprovechamos para hacer llamadas a amigos madrileños. La idea es obvia…"estamos aquí y hoy no vamos ‘cagando leches’, ¿podemos vernos en algún momento?"…
"Con la cara lavaá y recién peinaá", después de cenar y de un viernes de trabajo me dirigí "alegre y felís" hacia la estación de Sants donde había quedado con M.E. para la operación de ataque con acoso y derribo incluído de Madrid. Tras llegar, encontrarme con el susodicho y decidir de hacer tiempo, disfrutando de una sabrosa cervecita, pudimos contemplar grupos de muchachuelas que se dirigían aún más "alegres y felices" (no sé qué debían haber consumido) a ver una obra musical basada en el "cancionero" (conjunto de canciones) de Mecano, ese grupo musical, básicamente de los 80 que me trae tantos recuerdos…. Recuerdos no desagradables pero tampoco agradables. En el fondo, nunca me gustaron, pero soy consciente de que "sonaban" en algunos momentos de mi vida. Como en lo personal, soy persona poco o nada nostálgica y me gusta mirar sobre todo al futuro, tampoco puedo decir aquello de "qué tiempos aquéllos" sino más bien… "qué bueno que pasaron aquellos tiempos". Sí, me acuerdo de ellos pero me gusta mucho más lo que
he ido viviendo después. De hecho me siento mejor conmigo mismo a medida que va pasando el tiempo y el camino de mi vida, igual que el del tren camino de Madrid, se va haciendo más manifiesto y no como en los primera parte del recorrido, cerca del punto de salida, sin apenas tener claro qué bifurcación tomar.
¿El viaje? Transcurrió sin incidentes de mención, aparte del hecho de viajar en un tren, más o menos de mi misma edad, con pasillos a la medida de los escuálidos inmigrantes que se vieron obligados a ir a buscar trabajo a Europa y literas de 6 personas en habitáculos para un máximo de dos. En ellas me sentí muy próximo a lo que deben sentir algunos viajeros que tienen que pasar noche en hoteles japoneses o a lo que debiera ser pasar la noche en un nicho del cementerio: estrecho, con falta de aire, incómodo (ridícula almohada, por decir algo), oscuro… alguien debiera hacer algo con ésta, una de las “partes oscuras” de la RENFE, junto con el transporte de Cercanías en Barcelona… La llegada a Madrid fue la bendición, pese al frío de las 7 y 20 de la mañana.
Vamos a ver qué llevo en la bolsa... ropa de abrigo, pues aunque el tiempo esté mejorando seguro que en Madrid (y en Tres Cantos) hace un frío de tres pares de c..., eso implica parka, ropa interior de tipo polar, calcetines gruesos, zapatos de suela gruesa, etc..., neceser, por descontado, pues aunque sólo me vaya a pasar dos días que no son de trabajo, tengo que ir "como los chorros del oro", ¿algo de leer?, ¿por qué no?, a ver si reemprendo el último de Houellebecq, que lo tuve que aparcar... "Plataforma", la litera puede ser un buen sitio, pero más el viaje de vuelta en tren, aunque según la noche que haya pasado, probablemente no pase de las 10 primeras líneas..., ¿qué más, qué más?, ¿cámara?... por descontado... siempre hay algo que fotografiar y más si sirve para ilustrar este engendro de blog, ¿tarjeta de memoria para la cámara?... sería de gilipollas irse con cámara pero sin tarjeta o cargador de batería, y más si hay alguna "manifa" de las habituales en el Madrid de los últimos tiempos, ¿pipas?, quizás alguna, más que nada por los momentos que pueda tener de relax... (estar sólo, vamos!). ¿Tabaco?... aplíquese lo mismo que en el caso de tarjetas de memoria y baterías con la cámara... ¿Medicamentos u otros temas sanitarios?, sobre todo analgésicos (Efferalgan o el "me-too" Daffalgan) y quizás algún antiácido, sobre todo si vivo algo de la noche madrileña. Otros temas "sanitarios" los decidiré a última hora.
Ah!! y los billetes de tren, hotel, y similares!!
...Sobre todo si no tienes familia o amigos con disponibilidad de espacio y que se presten gentilmente al "simpático gorroneo" de los que vienen "de la periferia". Después de descartar el viaje a la capital, por obra y gracia de la "agencia de viajes PP", he optado por la más prosaica opción de utilizar un medio de transporte público como es el tren de literas. Una vez escogido (y pagado) tocaba hotel. ¿Os habéis puesto alguna vez a buscar hoteles (y reservarlos) vía Internet?... si es así, os habréis fijado en la cantidad de sitios de Internet donde se pueden hacer reservas de habitaciones por Internet o con un 902, el solapamiento de información que hay entre ellos en algunos casos (y en otros contradicciones directas), pero, a la vez, que no son lugares con una información exhaustiva y que parece que te dirijan siempre hacia hoteles de 4 ó 5 estrellas, eliminando sistemáticamente los lugares para dormir barato pero dignamente... Bien, pues lo cierto es que después de hartarme de buscar en Internet, hacer varias llamadas telefónicas a hostales, pensiones (que encontré de casualidad), etc... me encontré con la desagradable noticia de que para dormir en Madrid, la noche del sábado, tenía que buscarme hoteles "por un ojo de la cara" y mal ubicados respecto a comunicaciones con el centro o camastros en albergues compartidos con 12 tíos durmiendo (y roncando) a coro.... En el primer momento de desesperación uno se pregunta: "Madrid está bien, pero, ¿cómo es que se llena tanto el fin de semana?"...
Pues eso, o más bien agudeza "administrativa":
Esto me recuerda a la reciente noticia sobre el interés de nuestra juventud en ser futuros funcionarios.
Crónicas pipero-vacacionales: La memoria de unos es "historia", la de otros es sólo cosa de "guerracivilistas" y rencorosos
Cada vez duran más, este pueblo empieza a "parecer una capital"!. Este año habrán durado de lunes a sábado, casi una semana. Todo empezó el lunes, de forma "no-oficial", algunas competiciones (fútbol-sala, guiñote -que es un juego de cartas- frontenis, pelota-mano, ...) y empieza la música nocturna en el espacio "de múltiples usos". Lo del "espacio de múltiples usos" es un invento de hace unos años. Antes, el baile se hacía en la plaza más importante del pueblo, sin ningún respeto (sonoro) por vecinos ni animales. Fueron conocidos los sucesos que afectaron a algunas burras y cerdas de cría que parieron prematuramente o tuvieron algún tipo de problema como consecuencia del "impacto" musical en sus finos y delicados oídos (mucho más finos que los humanos, por cierot). Por ellos se hizo el espacio (no por las personas). Posteriormente el pueblo se quedó sin los pocos animales de carga que aún conservaba (sí quedan pero ya sólo en las masías), con lo cual, el espacio "de múltiples usos" fue en beneficio de las personas (aunque como consecuencia indirecta, eso sí).
El martes pasado fue el comienzo oficial de fiestas con el pregón hecho "por uno que pasaba por ahí" (nadie lo presentó), el chupinazo y la traca, de la cual unas chispas fueron a parar a las piernas del que subscribe. La sangría que pasa por delante de la cámara sirvió al menos para anestesiar el dolor producido por las quemaduras. La ingestión fue oral (no tópica). El resto del día transcurrió sin grandes incidentes y la música volvió por sus fueros durante la noche. Si el primer día fue la "Discomóvil", osease, la forma barata de tener los últimos éxitos discotequeros y hacer caja en la barra, siempre generosa en cubatas, cubalitros y demás bebidas "espirituosas", en lo sucesivo ya fueron siempre orquestas de esas formadas por honrados trabajadores de banca o espabiladas cajeras de supermercado durante el resto del año.
El miércoles día 23 es el día del toro (es un decir) transcurrió sin incidentes a destacar, al menos hasta la tarde. A la tarde, a partir de las 5 es la hora del toro. Pero, ¿qué es el toro aquí?. En primer lugar aquí no se mata ningún toro. Se trata de hacer un encierro con vaquillas (toros pequeños, aunque algunos no tanto) y llevarlas a una
Durante el año me es difícil practicar el sano hábito de la lectura. Eso me está ocurriendo cada vez más. Por eso, los libros que he adquirido, me han regalado, etc ... y que no he podido leer a su debido tiempo, me los reservo para estos momentos en que se dispone de tiempo libre. No sé por qué motivo, esperemos que no profético, este año me llevo tres libros, de los cuales espero poder acabar al menos dos ... uno y medio quizás. Cuando menciono el tema "profético" es por la temática un poco coincidente, pero no buscada de estos libros. Se trata de "la Muerte de Arturo", "los Cañones de Agosto" y "El último verano de Klingsor".
¿Temática coincidente?, pues sí, al menos a mi entender. Quizás desde el punto de que todo lleva a la muerte y todos hemos de llegar a ese momento, lo es sin ninguna duda. El tema está en la forma e intensidad como vivimos hasta llegar a ese momento final. Si en el clásico de Malory, "la Muerte de Arturo", es la leyenda, es cómo perseguimos un ideal toda nuestra vida, llámese Excalibur, la unificación de los reinos, la búsqueda del Grial, etc ..., concluyendo todos esos hechos con la culminacion de nuestra existencia terrenal, en "los Cañones de Agosto", un clásico de la literatura histórica, vemos como la codicia, los sentimientos de superioridad y por otra parte la incultura o el dejarse arrastrar como borregos al matadero, llevaron a millones de hombres a la muerte en las trincheras de la Europa Central mientras unos pocos "jugaban en el gran tablero estratégico que fue la Primera Guerra Mundial". En este sentido hubo "grandes ideales" y "gran intensidad" en las vivencias de muchas personas pero todo se vió truncado por lo que representan siempre las guerras. Mención aparte merece el "último verano ... ", una de las novelas-cuento de Hermann Hesse, donde el tema son las vivencias de un artista, pintor expresionista por más señas, en un escenario tan bucólico como es el verano de algún lugar de o próximo a la Toscana italiana, viviendo el que sabe su último verano, y disfrutándolo con la máxima intensidad, exprimiendo todos y cada uno de los momentos de la vida, por menores que parezcan, como dignos de ser vividos y como si fueran, que en su caso lo son, los últimos.
Así pues diría que me quedo con este último libro, no por la obra en sí, sino por la filosofía que encierra, una filosofía muy vitalista, optimista y alejada de los idealismos tan engañosos que siempre nos están rodeando. La vida merece la pena vivirla por sí misma y el disfrute puede estarlo en todas y cada una de las cosas que nos acompañan desde el momento de que tomamos conciencia de nosotros mismos. El secreto de la felicidad está en saberlos apreciar. ¿Será este mi propósito a la vuelta de las vacaciones?
Atención: A fijarse en el subtitulado de la pequeña protagonista ...
¡SIN DUDA, DARÁ QUE HABLAR!
... la mía, donde duermo y se pueden ver paisajes, nubes y cambios de luz como los que siguen: ¡durante las 24 horas del día!
En los posts anteriores hablaba de la gente de este pueblo donde paso mis vacaciones, hablaba de la importancia de no tener problemas con la misma, hablaba un poco de la historia reciente y cómo ha podido influír en el carácter del habitante, y los tipos de habitantes que se conforman. He hablado de los residentes y ahora toca hablar de los transeúntes.
Como comentaba hay dos tipos de transeúntes: los hijos y nietos de los que emigraron en la postguerra y otros, que están más bien de paso. Ni que decir tiene que teniendo en cuenta la gran emigración que hubo en estos pueblos, muchos campos se quedaron sin ser trabajados, se perdió mucha ganadería, todo lo cual, unido a la poca demanda de materias primas como la madera o la piedra llevaron a la decadencia de la región. Pasadas las décadas, las muchas casas vacías se vuelven a ocupar, sobre todo en esta época del año, esto es, ya no para vivir de esto sino para descansar aquí. Y la gente, acostumbrada a las comodidades de la ciudad no se conforma con cualquier cosa con lo cual el pueblo está viviendo un nuevo renacer, pero como ciudad de descanso vacacional. ¿En qué consiste ese nuevo renacer?, pues sobre todo en que, en los meses "benignos" del año, mucha gente, sobre todo jubilados, residen aquí, huyen de los agobios de la ciudad y buscan tranquilidad, buen clima, buenos alimentos, etc ... (ambiente sano, en suma). Con ello, la población se multiplica. Pero además, las casas que estuvieron vacías muchos años, se restauran, se arreglan, se llenan de comodidades, etc ... con lo que el aspecto de abandono que tuvo el pueblo durante muchos años, ha cambiado radicalmente. En buena medida, frente a un residente conservador, conformista, que no vé más allá de sus narices, el transeúnte pero con casa en el pueblo es el que está dándole vida.
Los que están más bien de paso son otra cosa. Estos son turistas propiamente dichos que vienen atraídos por aquello de lo que "hace bandera el pueblo". ¿Y qué es aquello de lo que hace bandera? Pues me temo que en un alarde de poca visión de futuro, sobre todo, de las fiestas. Las fiestas son la semana que viene (fiestas patronales de San Bartolomé), también las de San Cristóbal (un día en Julio), San Juan, San Marcos y San Antonio. Poco o ningún partido se saca de la tranquilidad, de la naturaleza, del treeking, de la pesca, de la caza, de la gastronomía. No interesa un turista "de calidad" que pueda dar riqueza a la región y que ofrezca perspectivas sólidas y continuadas para el desarrollo futuro sino el que venga a darnos el pan para hoy y ya se sabe: "pan para hoy, hambre para mañana".
Hablaba de las masías "colonizadas" por gente de fuera de la región, al menos dos de ellas han sido convertidas en casas de turismo rural la mar de interesantes. Una es ésta y de la otra de momento sólo muestro algunas fotos que pude tomar el día de la inauguración (pronto dispondrá de web). En ambos casos son notables ejemplos de masías fortificadas por los templarios en los siglos XII y XIII. Curiosamente, a los "propios" nunca se les ocurrió ninguna medida para sacar partido a estas riquezas históricas y, en este caso han tenido que ser familias catalanas (o residentes en Catalunya) las que lo hicieran. El viernes pasado tuvo lugar la inauguración del segundo de estos ejemplos. Ni que decir tiene que todo el pueblo fue a la misma (todo sea por la invitación gratis a la "patata frita" y menos por lo que realmente se esté haciendo para revitalizar la región). Ni que decir tiene (también), que este tipo de iniciativas son particulares, no cuentan con apoyo municipal, y, como mucho, si el emprendedor sabe moverse, puede conseguir subvenciones de organismos como por ejemplo, la comunidad autónoma.
¿Cómo es la gente que habita este pueblo? Pues bueno, es lo que tiene: pueblo pequeño, aislado, de alta montaña, pueblo de aquellos en los que la historia reciente española, Guerra Civil, postguerra, Dictadura, vuelta de la democracia, se hicieron notar tanto a nivel político como a nivel económico. Durante la guerra unos eran "los malos", en la postguerra, los "malos" pasaron a ser "buenos" y todo el resto "malos" ("si no estás conmigo estás contra mí"). Eso provocó primero una represión violenta, luego ya no tanto pero sí con una vida solo facilitada para los vencedores (sin comillas) y, finalmente, una emigración de casi la mitad de la población, hacia las grandes ciudades, Barcelona, Zaragoza y Valencia, principalmente. Ni que decir tiene que la emigración masiva provocó la decadencia del lugar pasando de más de 1000 habitantes a principios del siglo XX a los actuales 270 habitantes. No sólo eso: en la actualidad, la natalidad es bajísima y, el pueblo mantiene a duras penas escuela, aunque sí médico (algo obvio dado que la media de edad de la población supera los 50 años y los achaques predominan en esta población tan anciana). Las carreteras no facilitan el desarrollo, sin duda, pues pasan por ser las más atrasadas de toda la provincia de Teruel: las curvas cerradas, los peraltes, el firme destrozado, los precipicios a uno y otro lado y sobre todo, la estrechez, impiden que lleguen demasiados turistas ni nada ni nadie que pudiera contribuír al progreso del lugar.
Todo esto ha llevado a crear dos perfiles de habitantes: los residentes y los transeúntes. Dentro de los primeros estarían los que habitan en el núcleo del pueblo y los que lo hacen en las masías, en muchos casos mal comunicadas y con falta de estructuras básicas. Dentro de los segundos estarían aquellos hijos (y nietos) de los que emigraron en la postguerra y los que no tienen nada que ver y serían propiamente transeúntes, veraneantes, excursionistas, etc, etc ...
Ni que decir tiene que el carácter de los residentes es, sin entrar en temas políticos, el de "conservadores sociológicos". Quien más quien menos, dispone de recursos económicos, gran casa, quizás tierras, quizás ganados o tiene una pensión que le hace sentir "el más rico del mundo". No todo llega a estos pueblos y, ya se sabe, es difícil ambicionar aquello que no conoces y cuando ya eres persona mayor, las ambiciones y grandes deseos de la juventud, menguan o incluso desaparecen. Es un tipo de gente que sin ser mala gente se sienten en su "cielo particular"(aunque sólo esté a 1.130 metros de altitud) y no desean que nadie venga a perturbarlos (de ahí mi comentario en el post anterior, sobre que no conviene "hacerse notar"). Estos temas no son aplicables a los que habitan en masías los cuales lo que consiguen lo hacen con esfuerzo, están sometidos a las inclemencias de un clima extremo tanto en el calor como en el frío, llevan años batallando porque les hagan llegar infraestructuras básicas, por ejemplo, electricidad, teléfono, carreteras, ni que sean de tierra. Pese a ser "residentes" siempre han sido vistos con recelo, sobre todo durante la postguerra, en una época en la que los ?masoveros? eran sospechosos habituales de ayudar al maquis. Y hoy en día no es diferente, pues varias masías han sido habitadas por familias procedentes de otras regiones, más acostumbradas a un nivel de servicios superior al que aquí se da.
Cuando te pasas la mayor parte del año fuera de estas tierras es interesante que el poco tiempo que te encuentras ahí, "no des que hablar". Me explico, una cosa es estar de paso en un sitio, en un lugar que estás un día y nunca más volverás a estar, con lo cual poco o nada importa la impresión que dejes, y otra cosa es ir a un lugar donde tienes casa propia y donde no quieres que "nadie te la juegue", sobre todo cuando no estés ahí. En ese sentido, hacer vida social no es malo sino que incluso es recomendable: ir a comprar a las pocas tiendas que hay, ir a los vendedores ambulantes, cuanto menos a ver qué mercancías traen, pasarte por la taberna, aunque sólo sea para tomar un "cortado", o irte a pasear o incluso hacer treeking y saludarte con la gente, "¿qué tal?, ¿cómo va eso?, ¿la familia bien?, ..." en pocas palabras: todas esas historias que cuanto menos contribuyen a que no te vean como un forastero sino alguien amigable. Todas esas cosas y también aquello de "ver, oír y callar" (a veces es bueno aquello de ser un mero observador de los acontecimientos y no implicarse demasiado en los mismos). Los recelos hacia el extraño pueden ser bastante contraproducentes en estos lugares bastante parecidos al salvaje oeste ...
Después de pasar una noche tranquila y bastante más fresca que en Barcelona me levanté no demasiado tarde en el domingo 30 de Julio, algo normal teniendo en cuenta que el día del viaje había hecho algo de siesta, algo casi obligado en cuanto detectas el silencio, el frescor y la paz, de estos lugares, algo que habías echado en falta desde que empezó el calor asfixiante del verano barcelonés. Al haber hecho siesta estaba bastante descansado.
El domingo es día de misa, y éste es un lugar adecuado para "matar varios pájaros de un tiro" a nivel social, esto es, te encuentras con los de siempre, los saludas, y, cómo aquel que dice, ya has cumplido un "deber social". Este año no fue diferente: los mismos de siempre (me refiero a los residentes, no a los transeúntes). Los mismos de siempre con las consabidas bajas por fallecimientos, enfermedad, soledad, etc ... Ni que decir tiene que yo soy más bien ateo-agnóstico-nodefinido, pero también soy tolerante, e incluso saludé al cura, que por cierto, vive enfrente de mi casa. A la hora de acabar la misa, volví tranquilamente a casa.
Es domingo y llevo una semana viendo episodios de la serie "House". No la ví en su momento, pero, por suerte, me he hecho con grabaciones de los episodios emitidos con lo cual, en los momentos de "descanso del descanso" me he dedicado a ver uno o varios episodios. Ahora mismo puedo decir que "me he puesto al día" con esta serie y ya tengo más elementos de juicio sobre la misma.
Durante los meses en que se emitió, más o menos desde principios de este año 2006 en el canal Cuatro, sólo pude ver alguna escena fugaz haciendo "zapping" y he de decir que no me gustó demasiado. El protagonista, el actor británico Hugh Laurie, viejo conocido por su papel de rey Jorge en la serie Blackadder con Rowan Atkinson, parecía, eso sí, sumergido en el papel de un prepotente personaje, el médico Gregory House. Al estar yo mismo sumergido, por motivos profesionales, en la relación con este tipo de personajes (seres prepotentes que esconden a frustrados, inseguros, cargados de complejos, etc ...), pues, diría que no me sentía especialmente atraído por el sujeto (todos tenemos nuestras historias pero no por eso hemos de convertirnos en seres repelentes enemistados con medio mundo). Aún así, el último episodio de la temporada lo ví y no me desagradó demasiado con lo cual me apresté a ver, en vacaciones, algunos episodios (los que aguantara) de esta serie ...
Para quien no lo conozca, el resumen rápido de la misma es el siguiente: un hospital en algún lugar que no tengo claro de Nueva Inglaterra. Tres personajes de referencia: House, el oncólogo Wilson, único amigo de este personaje (ya sugiere bastante que sea "el único amigo"), y la directora médica del hospital. House tiene un equipo formado por tres jóvenes médicos: una chica "guapita", un chico "guapito" y un negro (afroamericano, si somos "políticamente correctos" en el lenguaje, algo que nunca es House). House y su equipo se dedican a diagnosticar los casos difíciles y a buscar el mejor tratamiento para ellos. A partir de esta situación "de base" puedes ver, a lo largo de la serie un desfile de casos no raros, sino rarísimos, y una serie de planteamientos de relaciones personales y profesionales la mar de curiosos, llamativos, a la par que fiel reflejo de muchas situaciones cotidianas.
Se puede ver que, rasgando-rasgando, bajo la apariencia de un ser asocial, un sociópata convencido, un divo-divino, un ser incapaz de mostrar sentimientos, casi ni siquiera bajo situaciones que obligan ello, un ser ... fundamentalmente cobarde en sus relaciones personales pero muy valiente en tomar decisiones profesionales, se esconde alguien que en algún momento pudo ser alguien a nivel persona (no a nivel profesional), pero que "se dejó algo por el camino" y no parece demasiado interesando en volver atrás a buscarlo. Nadie puede dudar de la profesionalidad y seriedad de este médico-tipo, pero sí mucho de sus valores personales. Hablábamos de Gregory House, pero en la serie se ven otros tipos de personajes: el amigo Wilson que todo lo perdona (en un alarde de paciencia o falta de criterio- infinitos); la jefa que considera un impresentable al tal Gregory House, pero como resuelve casos difíciles, da prestigio al hospital y, claro, eso representa que, pese a lo impresentable que sea ¡hay que tolerarlo un poco más pues puede atraer "benefactores"!. Luego está el equipo, con un médico guapito-"hijo de papá" que pese a lo bueno o lo malo que sea es sistemáticamente despreciado por House (se llama mobbing ... aunque pensándolo bien, ¿a quien no le tiene manía, House?), una médico guapita, enamorada secreta (y no secretamente) de House, cuyo amor resiste "contra viento y marea" todos los desplantes de tal personaje, ingenua, profundamente ingenua, y, finalmente, Foreman, el médico afroamericano que parece ser la única réplica digna a House, profesional, competitivo, y, si no fuera porque le falta experiencia, podría ser tan o más repelente que el propio House. Para acabarlo de rematar, la ex de House, casada con otro tipo, va a parar a trabajar al hospital (ella es abogado) y se vuelven a liar ... si es que hay personas que les gusta que les den caña!! (metafóricamente hablando, se entiende) ...
Si a los elementos anteriores le sumamos unos planteamientos de casos médicos la mar de curiosos, exóticos ... raros en definitiva, que no sabes si estás frente a médicos brillantes o auténticas gafes médicos que hacen que si vas a ese hospital por un catarro te acaben diagnosticando una esclerosis múltiple o algo peor cuando no, por un error, se ven obligados a trasplantarte el hígado o hacerte pruebas diagnósticas no sólo caras sino traumáticas (la estrella es? "la PUNCIÓN LUMBAR")... hacen de esta serie un raro producto que, no acabo de entender por qué pero, ¡ENGANCHA!. ¿Quizás sea que está de moda lo "friki"?, ¿quizás sea que molan más los que van en plan sarcástico que no la fina ironía?, en cualquier caso tiemblo de pensar una próxima generación de médicos imbuídos de "estilo House".
Postdata: Es de loar, eso sí, el rigor de lo que explican y la "propiedad" del lenguaje médico utilizado. ¡Ya estaría bien que otras series aprendieran de ella!
La semana pasada fue una semana "de transición" consistente en levantarse tarde, silencio (o poco volumen de sonido), comer en vez de engullir (en vez de "deprisa y corriendo", con calma), pudiendo charlar de muchas cosas que llevaba meses esperando charlar con mis padres y hermana, pudiendo ver series de televisión o pelis grabadas que llevaba esperando meses ver con calma, lo mismo con música o algún libro que empecé meses atrás y no había tenido ni tiempo ni cabeza que dedicarle, pudiendo salir a fumar unas pipas a media tarde o a la noche, bajo las estrellas, pudiendo salir a tomar algo a última hora de la noche, y también con trabajo en casa, trabajo consistente en, primero vaciar la casa de elementos inservibles (¡lo que cuesta!) y empezando a adecuar los que se quedan: piedras de paredes interiores, vigas de madera que se tienen que rascar, embadurnar de anticarcoma, aceite de linaza, y, según como, de esmalte, empezando a hacer lo mismo con arcas de madera y luego, tocará con las cerámicas y los metales? Además, para rematarlo, reanudando el trabajo de investigación del máster que espero acabar algún siglo de estos? En suma: ¡He puesto en práctica MI DEFINICIÓN DE DESCANSO!
Este año es diferente del pasado y son varios los motivos para ello. Por una parte me tomaré más tiempo de vacaciones. La mayor parte será aquí, en V. arreglando y poniendo orden en los diferentes elementos de la casa y disfrutando de tiempo libre en la Naturaleza, también me relajaré más, y a ello contribuyen dos cosas, la primera es que la marcha de la empresa está más consolidada que hace un año, cuando sólo hacía unos pocos meses que habíamos comenzado y no teníamos una idea clara sobre si seguiríamos o al cumplirse el año tendríamos que "bajar la persiana". Ahora en cambio, la cosa está bastante más definida, y no para mal (¡cruzo los dedos!), lo cual contribuye a aumentar mi tranquilidad. Eso no quita que siendo empresario, no pueda desconectar 100% del tema, pero bueno!, te acabas acostumbrando. La segunda cosa es que a nivel personal, hace un año no pude desconectar en absoluto. Me tomé las vacaciones como una forma de reflexión "en aislamiento" para saber si debía seguir o no con mi pareja de entonces. Hacer eso, lógicamente no contribuye a desconectar en nada sino todo lo contrario, porque te ves obligado a pensar y pensar y darle vueltas y más vueltas a un tema, que a lo mejor, en otras condiciones hubieras decidido de forma rápida sobre su resolución. Este año no pasa nada de eso. Soy un "hombre libre", mi pareja de entonces es mi expareja y no tengo por qué darle vueltas al tema sobre si seguir o no. Ya es pasado y toca encarar el futuro. Y en relación al futuro y los proyectos de futuro tengo otro motivo de ilusión: en setiembre me mudo a un piso pequeño pero la mar de interesante. La segunda parte de mis vacaciones consistirá en amueblarlo...






















